LA RUEDA DEL AMOR
(La rueda de Venus)

tr. Antonio Cortijo Ocaña

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Rota veneris Boncompagni (F. Baethegen ed.) -- Bibliografiía -- Apéndice


TRATADO DEL AMOR CARNAL LLAMADO RUEDA DE VENUS, ESCRITO POR BONCOMPAGNO DE SIGNA [COMO RESPUESTA A L]A INSTIGACIÓN DE LAS SÚPLICAS DE SUS AMIGOS 1

[Capítulo I]

[1] Al comienzo de la primavera, cuando todos los seres animados y sensibles reverdecen con la suavidad del aire y comienzan a germinar por la temperancia de aquellas mismas cualidades que parecían muertas en el invierno, de pie en la Colina Redonda, 2  a la orilla del Ravón, entre árboles en flor y escuchando los cantos variados y alegres de los ruiseñores, daba recreo a mi ánimo tras el trabajo. 3  Cuando así estaba revolviendo en mi mente pensamientos secretos sin cuento, una doncella se presentó de repente ante mi vista con un lujosísimo vestido dorado, 4  a la que naturaleza parecía haber creado con belleza perfecta. 5  Llevaba en la cabeza una lujosa corona regia y en su mano derecha un cetro que portaba como si de una soberana se tratase, y sin duda venía de los confines de la tierra para observar la sabiduría y cortesía de los hombres. Mirándola con rostro alegre y risueño le pregunté qué se le ofrecía y ella ante mi pregunta respondió con firmeza que era la diosa Venus, inquiriendo de mí por añadidura por qué no había compuesto yo salutaciones y cartas de amor para los enamorados. 6  Asombrado, me faltó tiempo para tomar el cálamo y comencé esta obrita a la que quise titular Rota Veneris, pues los hombres, sea cual sea su sexo o condición social, parece que están unidos en atadura amorosa y que giran como si estuvieran en una rueda, y que temen lo peor a toda hora, pues amor perfecto ocasiona constantemente un continuo temor. 7  Además, me pareció bien poner un coro de doncellas a la derecha de Venus y situar a su izquierda las casadas, monjas, viudas y doncellas; y bajo el escabel de Venus a las peores, pues en ellas uno puede descubrir un placer de tipo sumamente recriminable y no hay en ellas deleite de ninguna clase. 8  De todas estas clases daré un breve ejemplo para que no canse la prolijidad a mi auditorio. 9
 

Capítulo II

[2.1] Sea ella de la clase social que sea, tú podrás usar de las siguientes salutaciones generales: 10

"A la más noble e inteligente señora G., de tal y tal lugar, I., se le ofrece por entero". O bien, "A la ilustre y magnífica condesa señora G. 11 , adornada de belleza y refinamiento de costumbres, G., de tal lugar, saluda y ofrece su pronto servicio en todo". O "…con su servicio más fiel". O "…y todo lo que le pueda ofrecer". O "…[y envía saludos] y lo que se pueda encontrar que sea de más valor que los saludos"; 12  o "…[envía] su mayor fidelidad y servicio". 13

[2.2] Este tipo de salutaciones han lugar antes de obtener lo que se desea; ya obtenido, ha de decir así:

"A la amiga queridísima y dulcísima R., I., se le ofrece por entero". O bien, "Sea lo que sea que ella quiera"; o bien, "Con perseverancia de amantísimo amor"; o bien, "Con vínculo de amor indisoluble"; o bien, "Con constancia de amor eterno"; o bien, "A su dulcísima amiga M., adornada de belleza, inteligencia y alto linaje, 14  I. [le] envía todo el amor posible"; o bien, "…[le envía] todo lo suyo y a sí mismo"; o bien, "A G., la otra mitad de su alma y luz de sus ojos, a su amiga hermosísima y bellísima, 15  I. [envía] su cuerpo y alma y más si pudiera"; o bien, "…[le envía] todo lo que posee o parece poseer"; o bien, "…[le envía] todo lo suyo y a sí mismo"; 16  o bien, "A la hermosísima y divina señora G., su más dulce amiga, 17  I. envía su saludo y el inefable gozo de su mente, cuya expresión no es posible ni por palabra ni por acto"; o bien, "A su amiga dulcísima, la señora G., que reluce más que el oro o el topacio, 18 I. [le envía] todo lo que puede y aun más si fuera capaz de poder encontrarlo".

[2.3] Algunos, sin embargo, han acostumbrado poner una salutación de estilo más bajo, con la que es posible que alguno pueda ganarse mejor el favor. 19

"A su dulcísima amiga G., distinguida por su belleza y elegancia de costumbres, I. le envía tanta salud y servicios cuantas son las hojas de un árbol, cuantas las estrellas que relucen en el firmamento, o las arenas de la orilla del ponto". 20

Y recuerda que casi todas las mujeres, aunque sean feas, desean que se las elogie siempre por su hermosura, 21  por lo que has de ganarte su favor hablando de su belleza tanto en las salutaciones como en el resto de las partes de una misiva. Debes, pues, utilizar superlativos y acumular tus peticiones amorosas, pues la condición de las mujeres se inclina y dobla más rápido con alabanzas de este tipo. 22 Habrás de incluir alguna vez " a la más inteligente", o "a la más noble e ilustre" (si fuere de hecho noble), o "a la más querida", o "a la más radiante", o "a la más espléndida", o "a la más placentera".23  A partir de estas fórmulas podrás extraer todas las maneras en que los amigos saludan a sus amigas y las amigas a los amigos, con sólo darles la vuelta y cambiarlas adecuadamente. 24  Y no se necesita por añadidura nada más salvo cambiar los adjetivos de género, de manera que donde hubieres puesto el femenino para las damas pongas masculino para los caballeros. Y es cierto que aunque los varones no gustan de tanta alabanza, les complacen no obstante elogios de este tipo. Sin embargo, a mí me parece que en la fórmulas de salutación se han de omitir [los nombres de] todos los oficios salvo el de caballero, pues parecería inapropiado que la dignidad de un clérigo o la posición del procurador fueran expresadas por la mujer [en sus cartas], ni ellos deben cuando escriben a las mujeres con propósitos amorosos 25  indicar sus propias dignidades ni títulos, pues mal concuerda con lo antedicho y en consecuencia la carta perdería su dignidad. 26  Pero los clérigos que repetidamente azotan una y otra vez el yunque de su naturaleza con un martillo y no pueden con facilidad retener el flujo de sus riñones, 27  debieran poner en las fórmulas de salutación alguna senhal oculta que signifique sus nombres reales con una a modo de imagen .

[2.4] Y también se ha de señalar que los caballeros y las damas (sean de la clase y condición que sean) deben disimular el rótulo de la carta que contenga liviandades amorosas de este tipo, de tal modo que si aquélla llegara a las manos de alguien no pueda reconocer [su nombre] con facilidad. 28
 

Capítulo III

Sobre los tipos de fórmulas de alabanza.

[3.1] Una vez que he pasado brevemente por las fórmulas de salutación que pueden usar los amantes, he decidido indicar en términos generales, a modo de ejemplo, algunos tipos de narración, 29  de modo que el que vaya a escribir una carta pueda encontrar en ellos una especie de marcos base para las mismas. Pero se deben distinguir las distintas clases de oportunidades de amar y los tipos de amantes. Pues, en efecto, algunos comienzan a amar a sus damas sin siquiera haber hablado con ellas antes. Otros, por contra, piden el amor de ciertas damas tras haber hablado con ellas y haber tenido con las mismas una cierta familiaridad de trato. Otros, a su vez, requieren el amor de damas a las que nunca han visto. 30  Tres son, pues, las ocasiones en que todas estas cosas pueden ocurrir. Dos, por la suya, son los tipos de amantes: laico y clérigo. 31  A su vez de los laicos uno puede ser caballero y el otro soldado de a pie. 32  De los caballeros uno rey, otro duque, otro príncipe, otro marqués, otro conde, otro prócer, 33  otro portero, es decir, que guarda las valvas o puertas, 34  pues según el proverbio "el joven cortesano se convierte en portero viejo". 35  A su vez de los hombres de a pie los hay ciudadanos, burgueses, mercaderes, campesinos, libres, esclavos, etc. De los clérigos a su vez uno es prelado y el otro subordinado, pues no pueden distinguirse todas las clases de clérigos para que no se violen las leyes de amor. 36  Además, si quisiera poner todos los tipos de narración posibles dependiendo de la vida y posición de cada uno, antes se me acabaría el tiempo que las palabras. 37  Así pues, del mismo modo que común es la naturaleza de la condición humana, así también comunes serán los ejemplos que pondré, culminando así obra comenzada con tanta utilidad. 38

[3.2] De este modo, sea de la clase o categoría que sea, el que quiere amar o bien ama a la que no ha poseído o a la que ya ha poseído (aunque haya en el presente entre los amantes un cambio de amor) o a aquella a la que nunca ha visto. 39

[3.3] Así, de estas tres clases elegiré dos a modo de ejemplo narrativo para uso de los amantes, el primero por ante factum y el segundo por post factum. 40  Aquel que desee conseguir el amor de una mujer debe dar pábulo a halagos y adulaciones, 41  prometiendo lo que no puede nunca cumplir, pues, como dice Ovidio, "?Qué daño hay en prometer?". 42  Pues de hecho el amante puede con este método de los halagos fabricar el discurso amatorio de conquista de la mujer que quiera conseguir.

Alabanzas para mujeres.

[3.4] "Cuando os vi ayer entre el divino coro de doncellas con mis propios ojos una chispa de amor prendió en mi corazón y de repente me transformó en otro del que ser solía. 43  Ni soy ya el que era ni podré ser ya otro. 44  Y no es de extrañar, pues ni a mí ni a nadie en todo el mundo podría caberle duda que brilláis entre todas como el lucero matutino, 45  que se muestra como anuncio del alba del día. 46  Y mientras con atención me fijaba en la gloria con que naturaleza os había dotado, mi espíritu quedaba sin palabras de pura admiración. 47  Pues vuestro cabello se dejaba caer en trenzas de oro por vuestras sonrosadas orejas, vuestra frente era excelsa y vuestras cejas como goznes perlados. Los ojos vuestros como dos estrellas refulgentes daban brillo y su resplandor irradiaba a todos los otros miembros de vuestro cuerpo. Vuestra nariz bien perfilada, los sensibles labios grosezuelos cuyo rojo contrastaba con la blancura de vuestros dientes, vuestro cuello redondo y la alba garganta daban resplandor (para quien os miraba atentamente) a una belleza cual no creo que ni en Helena de Troya pudiera contenerse. 48  Vuestro pecho se erguía en vuestro cuerpo cual edén del paraíso en el que dos manzanas se paraban, pétalos de rosa, desprendiendo un olor el más suave. Cual capiteles dorados se mostraban vuestros hombros a los que los brazos vuestros parecían, del [líbico] cedro, [dos] ramas allí hábilmente injertadas. Las estilizadas manos vuestras, los gráciles dedos, los bien formados nudillos y las uñas de resplandenciente cristal daban mayor realce a vuestra figura y la inconmensurable belleza vuestra. 49  Pero hora es de tocar con mi pluma en vuestra sabiduría sin límite, de la que no puede uno dejar de admirarse . Pues muchas hay que aunque disfrutan de una considerable belleza no están adornadas de sabiduría. Y otras que, aunque dotadas por naturaleza de ella, les denegó la belleza corporal. Pero en vos las dos así confluyerom graciosamente con tal perfección, que una vez y otra he llegado a la conclusión de que debéis ser en cierto modo divina. 50  A vuestra alteza, pues, con humildad suplico que os dignéis recibirme por [humilde] esclavo vuestro, pues dispuesto estoy a someter a vuestra voluntad sin paliativos mi persona y todo lo que poseo".

[5.1] Téngase en cuenta que esta epístola puede, con tal que se cambie una sola palabra, enviarse a doncellas, casadas, viudas y religiosas y desfloradas, con tal que al principio, donde dice "doncellas", diga "señoras". Pues a las monjas tanto en la salutación como en el resto de las partes de la misiva también las deberás denominar "señoras", ya que si las llamas "monjas" o "hermanas" estarías tratándolas con nombre más injurioso que honorable. De ahí precisamente que en Alemania casi todos las llamen "señoras". 51  También ha de tenerse en cuenta que este tipo de carta no ha de enviarse a cualquiera, sino a las damas de mayor alcurnia e inteligencia. También has de saber de añadidura que todas las damas, sea cual sea su clase y posición, comienzan siempre por negar aquello que desean llevar a cabo. 52  De manera que se concluye que si estuviera dispuesta a escribir a quien ya le ha escrito a ella, sea del modo que sea, de ello se podrá deducir que tácitamente está [la dama] asintiendo, aunque lo niegue con palabras. A este respecto conviene indicar que son cinco las causas por las que la mujer niega lo que su amante le pide. La primera proviene de un arcano de la naturaleza, pues por naturaleza precisamente es que el hombre niega siempre primero lo que le piden. La segunda es para que no la estimes como fácil si satisficiera con demasiada prontitud tu ruego. 53  La tercera es que lo que se le deniega por largo tiempo le llegue a parecer más dulce al que lo pide. 54  La cuarta es la esperanza de conseguir algún bien para ella antes de otorgar su ruego al que se lo pide. La quinta es que hay muchas a quienes atemoriza el riesgo de quedarse embarazadas. Así que si alguna mujer respondiera a la primera carta [que le mandara un amante] y pusiera simplemente el título con la salutación, tras éste podría continuar así.

(Seguiré ahora con mi plan propuesto y responderé como si fuera la dama que rechazara la carta que hemos leído antes, de la siguiente manera:)

La carta de la dama.

[5.2] "En tu carta no has hecho más que fatigarte en vano pensando que lograrías captarte mi benevolencia mediante palabras halagüeñas y encomios de mi belleza. Pero todo ha sido fútil y no haces sino sembrar semillas en la arena. 55  Con toda certidumbre [te puedo decir que] no necesito de tu servicio amoroso ni quiero que desde ahora presumas de que me envías tales cartas". 56

[5.3] De este tipo de carta el amante puede ciertamente deducir que su deseo se verá recompensado sin duda alguna y lo apropiado será que le envíe una carta de este tenor:

Epístola del caballero.

[5.4] "Vuestra carta ha alegrado por igual alma y cuerpo [de vuestro servidor]. Y aunque me hayáis dicho que ‘mi pluma en vano se fatiga’; estoy convencido de que os dignáis mirarme. Y si mi vida os es ingrata, sólo mandadme morir para que disfrute, en la otra vida, los gozos del paraíso".

Respuesta de la dama.

[5.5] "No puedo sino quedarme perpleja de vuestra insolencia, pues a esta altura juzgaba por imposible que os atrevierais a enviarme cartas o cualquier otra cosa y ahora me importunáis, creído que mi corazón pueda ser capaz de albergar mudanza. Pero en el junco no hay rugosidades y la flor de la mirra permanece íntegra, 57  al contrario del heno, que, una vez cortado, se seca. 58  Quizá hayáis visto los abrojos del desierto y hayáis disfrutado de los huertos de Damasco, pero os equivocáis si pensáis que a vuestro alcance está todo lo que os agrada."

[6.1] Los proverbios de este tipo y los símiles y raciocinios conceptuosos tienen gran utilidad para el éxito amoroso. Así que deben incluirse en estas cartas metáforas y proverbios que favorezcan varias posibilidades interpretativas, pues hacen que el ánimo de los amantes disfrute en no poca medida. 59  Y no sólo las damas y caballeros, sino la clase inferior usa a veces de estas metáforas, y así bajo un cierto disfraz verbal se infunde al amor un mayor vigor y con agrado se le incrementa. Pues en ocasiones se compara a la mujer con el sol, en ocasiones con la luna, a veces con las estrellas, a veces con las palmeras, en ocasiones con los cedros, a veces con el laurel, con la rosa a tiempos, ya con el lirio, las violetas, las perlas o con cualquier piedra preciosa. 60  A los amantes se compara con leones por la fortaleza, con los dragones por su excelencia incomparable, con los halcones por su rapidez. Infinitas son las metáforas de este tipo y no podríamos enumerarlas todas. 61

[6.2] Pero hemos de ver con claridad en qué consiste una metáfora. Es ésta el cambio de una palabra por otra que redunda ya en alabanza ya en vituperio de aquello que se traspone. Y ha de señalarse que toda metáfora es grosso modo una comparación sin llegar a serlo del todo. Sin embargo, el escritor de cartas deberá prever en su uso de metáforas que haya siempre en ellas una cierta similitud entre la expresión que se utilice y su efecto. Pues si comparas a la mujer con la encina no conseguirás una metáfora agradable. Y si te refirieres a conseguir el amor de alguna como "recoger bellotas" estarías usando una metáfora indecente, pues las bellotas son comida de puercos. Pero si para referirte a las mujeres usaras [la metáfora de la] palmera y la de los dátiles para referirte al efecto del amor, entonces sería adecuada tu metáfora, pues la palmera es hermosa y los dátiles dejan un regusto dulce. Igualmente, si al varón compararas con un perro usarías de metáfora torpe, a no ser que quisieras injuriarle.

Pero porque mi propósito inicial corre peligro de no llevarse a cabo, continuaré, tras de poner silencio al tema de las metáforas, aunque he prometido escribir un pequeño tratadito a propósito sobre ellas. 62

[7.1] Volveré, pues, a mi propósito y responderé en boca del amante de arriba de esta manera.

Respuesta del varón:

[7.2] "Si se me otorgaran mando y corona reales, no embargaría tanta alegría mi corazón como lo ha hecho el recibir carta vuestra de tal tenor. Y estoy cierto de que es imposible encontrar ‘rugosidades en el junco’, es decir, que vuestra lengua carece de tacha y la mirra queda por siempre íntegra, o, lo que es lo mismo, que la sinceridad de vuestro amor no puede en lo más mínimo entenebrecerse. Pero yo soy el heno que, una vez cortado, se marchita con prontitud, a no ser que os dignéis regarme con el rocío de vuestra gracia. Y menos que heno marchito, de hecho, se me podría también llamar. Sin embargo he visto los ‘abrojos’ y he disfrutado de los ‘huertos de Damasco’, y, aunque no pueda conseguir lo que agrada, humildemente pido a vuestra grandeza y cortesía que por mor de mi fidelidad me concedáis siquiera este don, que os dignéis dedicar un tiempo a instruirme y que mientras tanto os pueda descubrir los secretos de mi corazón". 63

Respuesta de la dama.

[7.3] "Quizá seais de la opinión que el ímprobo esfuerzo es capaz de vencerlo todo 64  y que el que sigue algo con denuedo constante lo consigue al final. 65  Pero los caminos del hombre son inciertos y sus pensamientos vanos, 66  pues el acaso y la fortuna rigen lo sucesos de los hombres en estas situaciones más que la predisposición reflexiva. Pero no quiero despreciar rotundamente tus preces para que no des tu esperanza a la desesperación suma, 67  y así es que te aconsejo que el domingo, cuando caballeros y damas van al templo del Señor, 68  haz que tu halcón se pose en mi huerto y echando a correr detras de él de inmediato, dejando atrás a tus siervos, pide que se te devuelva. 69  Yo por mi parte haré que se te niegue. Y [haré] que las sirvientas te digan: "Fuera, que no te corresponde lo que pides", 70  y en medio del revuelo te haré llamar para que me abras los secretos de tu corazón".

[7.4] ?Qué más podré indicar? El amante ya ha conseguido lo que deseaba y por ello defiendo que puede y debe post factum enviarle algunas cartas agradables. Además, ha sido la costumbre de los amantes el decir que han soñado una visión en que han experimentado el deleite amoroso. Así que el amante puede enviar una carta de este tenor:

Respuesta del varón.

[7.5] "Cuando todo estaba ya casi en silencio y el día había cumplido su curso, 71  en este tiempo alegre de la primavera, yendo de caza entré en un huerto por el que fluían dos ríos.72  Había allí árboles en flor y sonaba por entre ellos de todas partes un dulcísimo canto de ruiseñores, 73  y algo cansado me eché a dormir bajo un frondoso pino. Pero cuando me disponía a descansar de la manera que os he dicho, una bellísima doncella cuya belleza no sería posible describir tomándome de la mano se quedó allí conmigo durante un tiempo. Usaba de palabras, lo primero, delicadísimas y de un discurso adornado. Tras muchas palabras así pronunciadas con suave gesto me abrazó y oprimiendo mis labios con los suyos rojos me dio innumerables dulces besos. 74  Tras esto y otras muchas cosas aún de más agrado que en mil maneras diferentes me fueron gozosas, me llevó al fin a su habitación, cuyo suelo se cubría de flores y manzanas por doquier. 75  Los goznes de marfil con capiteles dorados y los muros de cristal con numerosos grabados, 76  y a mi vista el brillo de sus perlas y piedras preciosas refulgía, dándome a entender que me encontraba en un paraíso de delicias. 77  Cuando hubo llegado la aurora me volvió ella a conducir a la sombra del pino y tras repetir otros mil abrazos sin cuento la oí decir un "Ave" angélico. 78  Despierto de sueño tal por tan divino saludo, decidí que vuestra sabiduría me aconsejase en este tema y se dignara explicarme el significado de este sueño en una carta".

Respuesta de la dama.

[7.6] "Con razón os podéis alegrar y mostrar exultante con los arcanos inefables de vuestra mente, porque sueño tan preciado os aconteciese en que tuvisteis la dicha de recibir tan deseados abrazos, besos gozosos y demás cosas que se [os] siguieron. Pues si bien me acuerdo, ese mismo día, al pie del mismo árbol, 79  recuerdo haber soñado [yo también] que allí mismo os veía y haciendo [precisamente] lo que habéis descrito. Y a partir de ese instante me puse a pensar con ahínco cómo podría complaceros en todo y por todo. Pero no puedo, no obstante, dar con la interpretación adecuada del sueño vuestro, a no ser que bajo el mismo árbol en cuestión queráis descansar conmigo. Apresuraos, pues, a tal lugar después de anochecido, pues allí he decidido explicaros el sueño y contaros muchas más cosas que por carta no me atrevo a contaros".

Respuesta del varón.

[7.7] "Soberana belleza que a todas excedéis, 80  recibid un millón de gracias de vuestro fiel [vasallo] y sabed que atado irremediablemente en vínculo de amor me tenéis cautivo preso [de vuestro amor]. Así que cualquier deseo que podáis [de mí] ordenar [sabed] que estoy dispuesto a cumplirlo en cualquier modo que sea".

[8.1] Si esta dama estuviera casada con otro hombre y no quisiera ya continuar queriendo a su amante anterior, puede escribirle este modelo de carta.

[Respuesta de la dama].

[8.2] "Nuestro vínculo de amor declárese roto por mor de las circunstancias, pues me he casado con un hombre que me ha desposado con anillo de boda, y con piedras preciosas ha ceñido mi cuello y me ha otorgado en regalo vestidos que brillan con oro y gemas, con lo que ya no puedo disfrutar con vos como antes solía". 81

Respuesta del varón.

[8.3] "Con abundancia de llanto he llorado 82  y no dejaré de lamentarme. Mi lecho he dispuesto en la oscuridad, 83  pues se me ha apagado el candelabro que me alumbraba la vía entre los numerosos batallones 84  de soldados. Y sabed, pues, que, aunque con vuestro marido vayáis por montes y mares, os he de seguir detrás vuestro para que a lo menos en ocasiones pueda satisfacer, contemplándoos, el deseo de mi alma". 85

[9.1] Y si antes de casarse queda [la dama] embarazada, escríbale así ésta a su amigo:

[9.2] "Segura estaba en la casa de mi padre y bajo la amorosa mirada de mis progenitores cuando con muelles halagos me habéis conducido sin cuidado como presa enredada en el lazo del engaño. 86  Ahora, por contra, estoy sin atreverme a comunicar con nadie la causa de pena, aunque en público ya corre lo que hemos hecho en privado. 87  Mi rostro palidece, mi vientre se abulta por momentos y abiertas quedan las puertas del pudor. 88  El rumor corre de boca en boca, constantemente sufro, me recrimino a mí misma y la muerte sería mi deseo, pues no hay dolor que al mío se pueda igualar, 89  perdido como he honra y honor con la flor de mi virginidad. Y para añadir más a mi ansiedad sin límites, tú te has alejado del todo de mí y ya no te acuerdas en absoluto de aquella a quien solías prometer la luna y todo lo que en el mundo se pudiera contener. 90  A las aves engaña de modo parecido con sus saltos el reclamo y los peces saca del agua un anzuelo semejante. 91  Pero nada de lo que digo me sirve de consuelo, pues quien cae de lo alto sin remedio se precipita y en vano busca remedio quien ya ha llegado al peligro. No dejes, te lo pido, de venir y si no quieres ayudarme al menos mírame morir por ti. Y ojalá muriese, pues mejor sería morir que vivir para siempre deshonrada". 92

Respuesta del varón.

[9.3] "Antes de casarme no os dignastéis nunca recibirme por vuestro marido. Ahora, sin embargo, ?cómo podría condescender a vuestro ruego?, pues estoy casado, y con una mujer de gran elegancia y de extraordinaria belleza. Cesa, pues, en tu empeño y piensa otra vez las palabras que me has dicho. Pues creo que es otro el responsable de que tu nave haya arribado al puerto de la deshonra".

[10.1] Imagina que una dama tenga un marido o amante que se haya ido lejos y no quiera regresar; en ese caso puede enviarle una carta de este tenor.

[10.2] "Aguardando expectante esperé lo que deseaba, 93  [a ti], la otra mitad de mi corazón, luz de mis ojos, 94  mi primera alegría, [mi] amado. Y ahora, tras cinco años he permanecido sola en la creencia de que mis ojos verían a aquel sin el que ver es en vano y siempré lo será, a no ser que con su presencia me traiga la luz. Regresó a Noé la paloma entrando por la ventana con una rama de olivo verdecido que llevaba en señal de alegría. 95  Por eso también yo pido que mi amado haga como aquélla, para que le dé vida a quien por él muere pero no muere. En cualquier caso haré como la tórtola que ha perdido a su marido, pues como ella siempre fue y será mi amor. Pues ella, ya viuda, se posa en la rama verde y en la seca gime constantementecon voz flébil y enturbia el agua clara cuando desea beber, y nada, sino la muerte, esperaque le traiga solaz. 96  Así es como viviré y así moriré, si no puedo llegar a tener, como deseo, vuestra presencia".97
 

Capítulo V

[11.1]Cómo disuadir a las damas para que no tomen al hábito de religiosas. 98

[11.2] Por nuestra tierra se ha oído de hecho la voz de la tórtola 99  (más que la del cuco) 100  desde que tomastéis la resolución (abandonando la pompa del siglo) de tomar el hábito monacal y vivir en el claustro con mujeres gibosas, cojas, narigudas y bizcas. ?Qué honor vais a recibir de encender lámparas, sonar campanas, revolver libros y cantar el Aleluya en alta voz?. Pues ?y cuando veáis a las muchas doncellas vestidas con gran esmero y cuya belleza no puede compararse a la vuestra que están con los caballeros y que cantan al son del tímpano y bailan Palma nata paradisi, redimita floribus, mientras vos, toda de negro, cantáis el Requiem aeternam y recitáis salmos con un grupo de monjas viejas? Desistid, pues, de tal propósito, ya que estoy dispuesto a casarme con vos cuando gustéis".

Respuesta de la dama.

[11.3] "Por largo tiempo llevaba pensando cómo evitar tener que tomar el hábito de religión, pero mi padre no hacía sino empujarme a hacerlo y no podía encontrar a nadie que me pudiera aconsejar al respecto, por lo que mi espíritu estaba triste hasta la muerte 101 y no podía sino vivir dolorida. Vuestro consejo me agrada y estoy dispuesta a seguir en todo vuestra voluntad. Por esto ruego vehementemente a vuestra amistad que mañana por la noche, tan pronto como suene la campana, os apresuréis al monasterio, pues [decidido está que] me iré con vos donde gustéis".102

[12.1] Respuesta de la monja a quien se ha dirigido previamente una carta en que se le pide que sea la amante [de un caballero]:

[12.2] "Puesto que estoy casada con Aquel a quien sirven los ángeles e hice promesa (en el voto primero de profesión) de mi virginidad al Esposo Celestial, me admira que tengáis la osadía de reclamar mi amor, y más aún cuando llevo sobre mi cabeza el signo de [tal] virginidad (el velo negro, para ser más concreta, que indica que he asumido una esperanza [especial] de mortalidad). Así que por ello a ti y a cualquier otro os debo ser displicente en lo que al deleite carnal toca. Pero a lo que veo la tentación diabólica te ha atrapado de tal modo que no temes profanar el lecho nupcial de ningún varón, ni tampoco sientes reparo alguno en buscar el amor de una esposa del Altísimo. Pero sábete desde ya que no hay duda posible de que tus persuasiones de nada te valdrán conmigo y en vano te esfuerzas 103  en dar lo que tienes ahora o lo que puedas en un futuro tener, y no haces sino sembrar en el viento". 104

Respuesta del varón.

[12.3] "Si pensáis que habéis asumido una especie de mortalidad especial mediante ese velo negro, 105  yo también deseo ser partícipe de esa misma mortalidad con vos y conoceros íntimamente hasta que juntos podamos un tanto revivir. Pero bien se hará en acusaros del vicio de la avaricia si me denegáis algo, por pequeño que sea, de vuestra muerte, y por ello mi vida pongo a vuestra merced. Y aunque el velo sea de color negro, bajo él acierto a ver unos miembros tan cándidos que mil y hasta diez mil veces suspiro, porque no puedo llegar a poseer esa gloria. En efecto, pues del hecho que afirméis que 'estáis desposada con Aquel a quien sirven los ángeles' y que 'a Él le habéis hecho voto de vuestra virginidad' no debéis concluir que tenéis que rechazar la posibilidad de condescender a mi deseo, pues el Esposo Celestial reclama vuestra alma, pero no vuestro cuerpo. Por eso está dicho que "El cielo para el señor del cielo, pero la tierra para los hijos del hombre". 106  Y por lo que respecta a aquello que dijistéis de que estoy 'en atadura diabólica sujeto' y de que 'no temo profanar el lecho nupcial de ningún varón', y que por eso no 'tengo reparo alguno en buscar el amor de una esposa del Altísimo', mi respuesta es que antes violaría el lecho de Aquel que mata a mis parientes, envía lluvia, granizo y tormentas, que la de algún varón en la tierra que a nadie o a muy pocos puede ofender".

Respuesta de la monja.

[12.4] "Tus palabras han sido más dulces que un panal de miel 107  y no me atrevo a negarte lo que pides, pues tu argumento es incontestable y no admite contradicción. Ven, pues, y disfrutaremos los abrazos deseados, dándonos mutuamente besos dulces, dulcísimos, que mezclen los labios en suave opresión. Y que lo que viene después [de los besos] quede en secreto y finjamos además que reñimos por cualquier cosa con tal de que la pureza de nuestro amor quede oculto. Por último, he decidio conceder a tu amistad esto, que aunque mi esposo te disturbe por algún tiempo le castigues en retribución utilizándome a mí como escusa, en la seguridad que, cuando pueda, te daré lugar para que puedas vengar la ofensa". 108
 

Capítulo VI

[13.1]Una señora mayor envía una carta a alguien que antes la quería pero ahora la ha dejado por una joven: 109

[13.2] "Si siguieras ahora con atención las leyes de amor no separarías el grano de la paja ni [eligirías] algo seguro por algo sólo posible, 110  pues quien ama a joven tierna gusta frutos amargos; y no saborea el sabor natural aquel a quien le obligan las circunstancias a recoger las uvas antes que estén maduras. Pero sé que siempre has acostumbrado querer a aquellas que blanquean sus rostros con ceras y ungüentos de cidra 111  y que los enrojecen a propósito con gasa de algodón 112  y que parece que florecen con los colores que se aplican, cuando debieran disgustar sin duda de ningún tipo a todos, porque el color que no es natural es robado. 113  Y otra razón hay que debiera hacerte apartar de querer a esas tales, pues no quieren a nadie si no es por los regalos; y la que crees que te trata con tantas atenciones especiales muchos –no, muchos más- antes ya la han probado, y así la que esperas que sea algo secreto es propiedad pública. Vuelve, pues, a mí y disfrutemos de la gloria amorosa como solíamos, pues nada defectuoso encontrarás en lo que toca a las necesidades físicas".
 

Capítulo VII

[14.1]Si alguna mujer casada quiere llamar a reunión amorosa a su amigo porque su marido se ha ausentado, [podrá] decir así:

[14.2] "Os he enviado en el pasado [un ramo de] violetas, pero ahora os envío un ramillete de rosas, pues las flores, las frutas y los ramos todos juntos se aprestan sin igual para alabar la excelencia de vuestra amistad. El aquilón ha dejado de soplar, así que [pido que] llegue el austo y entre en mi huerto y difunda en un soplo sus aromas". 114

[*] *  De una mujer a quien la pobreza constriñe, cargada de hijos e hijas, y quiere llamar a sí a su marido [que la había abandonado]: 115

"Viuda soy, aunque vive mi marido, pues se marchó a una tierra lejana y me dejó con cinco hijos, dos todavía en muy tierna edad 116 y tres adolescentes que no pueden mantenerse a sí mismos ni tienen vestido ni alimento con que sustentar el cuerpo. Mis dos hijas ya están en edad de casarse y quizá venderán sus cuerpos obligadas por la suma pobreza. De hecho todos estamos forzados a pedir limosna y a tener que comer de vez en cuando cortezas de cerdo. Nos han quitado las tierras fértiles y han aparecido muchos que buscan nuestra perdición. Y de hecho nuestros enemigos encuentran placer en todo esto, y nuestros amigos, por otra parte, no se duelen [de nosotros], pues no tenemos [ahora de hecho] amigos y en conclusión toda esta situación dolorida se ceba particularmente en mí. Por fin he decidido [mandar] esta carta como nuncio especial que os pueda (más bien os deba) persuadir a que penséis en volver a lo que os pertenece, para liberar a vuestros hijos e hijas que yacen postrados en las tinieblas de la pobreza y en la sombra de la muerte".

De la mujer que quiere volver a llamar a su amigo:

"Sentada sobre una rama seca como la tórtola, constantemente me lamento y enturbio el agua al beber y hablando conmigo misma lanzo dolorosos suspiros con voz sollozante, pues no sé dónde está aquel a quien mi alma adora, mejor aún, aquél a cuyo cuerpo mi alma está unida. Pues aquél es quien tiene de mi vida las llaves y sin el cual para mí la vida es igual a la muerte, pues es el espíritu de amor, ya que rige mi corazón y le da vida, y dejo de ser cuando él no está y mientras yo exista no puede él faltar, pues mi voluntad y mi [gran] deseo inefable le han aprehendido para mí y le tengo guardado en mi memoria y como rama de mirra mi esperanza le abraza entre mi pecho con brazos de amor esperanzado, pues es la esperanza un refugio imaginario que hace a muchos renacer de la calamidad, porque el alma en la adversidad espera más a menudo solución feliz y no refrena al cuerpo, aunque ignore qué término tendrá la búsqueda. 117  Pero escuchad [vosotras] las hijas de los griegos y [vosotras] adolescentes del reino de Tiro, 118  quizá penséis que estáis abrazando a mi querido y deseado, pero os engañáis, pues cada vez que me entrego al sueño entra él por la puerta del tálamo y poniendo su mano izquierda bajo mi cabeza me acaricia los costados y los pechos con la derecha119  y juntando [sus labios] a los míos dulcemente me besa y en sus brazos me lleva a un jardín florido en el que corren apacibles los riachuelos y con dulzura en él cantan los ruiseñores y variadas clases de aves y toda clase de perfumes llena el aire y allí en esta guisa nos gozamos por largo tiempo con toda clase de abrazos y deseadas conversaciones amorosas en este tan deseado paraíso y este gozo tan inefable todo él me ocurre cada vez que me duermo. 120 ¿Por qué, pues, iba a desear llamarle para que volviese, puesto que no me deja de visitar tan a deseo mío, en especial cuando sé que no podrá vivir o dormir sin mí?"

Las excusas de alguien a aquella que es considerada una segunda Venus en la tierra.

"De lo más profundo de mi corazón, de la misma vena del dolor salen mis palabras, pues claramente he comprendido que ciertos varones engañosos, de bocas fétidas y sarro entre los dientes, 121  le han ido repetidamente con la mentira a vuestra divinidad afirmando falsamente que yo he dicho que disfrutaba del privilegio de vuestro amor, lo que está lejos de ser verdad, pues ni eso ni algo parecido le ha cabido en suerte o le ha tocado a mi corazón, ni en momento alguno me ha pasado por la mente pensar algo así. Pero estos lívidos de envidia y sin poder hablaros con familiaridad ni alcanzar una mayor gracia no hacen sino propalar rumores falsos con la intención de hacerme caer en vuestro desfavor. Todos los que quieren evitar que el oro puro del amor se oxide deben imitar a la sorda serpiente, que pega un oído a tierra y el otro lo tapa con la punta de su cola para no oír el ruido del encantador que sabiamente la intenta hipnotizar". 122
 

Capítulo VIII

Consejo sobre tomar una mujer por sus muchas riquezas. 123

Consejo es a todos apropiado que se casen con mujer de la que puedan aprovechar su dinero y que no se preocupen de nobleza o prosapia de alcurnia, pues el dinero hace noble al hombre y quien tiene dinero en abundancia llegará a ser noble y famoso. 124  Por esta razón cásate cuanto antes con mujer de posibles, por fea o desagradable que pueda ser, o aunque sea vieja revieja y sin un diente que caérsele más y con solas las encías por las que corra la baba y la saliva.

Disuasión contra [tomar] marido por razón de su vejez. 125

!Locura inaudita! !Estupidez digna sólo de mujer! ?Cómo pudiste dar oídos o siquiera concebir la idea de unirte a un hombre tal, consumido ya por la debilidad senil, con cataratas, que cuando bebe no dejan de caérsele, una a una, las lágrimas que constantemente segregan sus ojos en el vaso de vino, donde también se le queda la baba al beber, y que cuando come gargajea, y eructa y le salen de la nariz constantemente mucosidades que se limpia con el mantel?. Además de esto, cuando se va a dormir, ronca, lanza ventosidades y se tira los más fétidos pedos. Más aún, cuando se despierta tose, esputa, lanza suspiros, se queja, gime, y su bastón como barra de plomo yace sobre el pesado equipo. Éste os dará un beso con boca desdentada, aunque [si de algo vale] tendrá la humedad de sus encías pútridas. Por añadidura, viejos así suelen siempre pecar de celos y constantemente sospechan malicia en sus mujeres, así que aunque sean inocentes no dejarán de quedar bajo sospecha. Por si fuera poco tendrás hijastros e hijastras que te maltratarán, pues raro es que haya concordia entre hijastros y madrastras. 126
 

Capítulo IX

[15.1]Venus habla a todas las mujeres de esta manera.

[15.2] "Agradables os son las palabras que ya hemos escrito en nuestra Rueda del amor y con las cuales se pueden visitar unos a otros revelándose los secretos de sus corazones. Sin embargo, en nuestra intención de dejar situado este espejo amoroso que escribimos en lugar más eminente, hemos notado que este último capítulo es algo defectuoso y con nuestra autoridad queremos ofrecerlo íntegro y sin tacha, enseñándoos a encontrar las oportunidades para el amor y por medio de qué personas podáis hacer esto, así que con esta intención os ofrezco esta breve regla que nunca falla: todas pueden dar rienda al amor en mil maneras, las viejas por sí mismas, las monjas y viudas bajo color de religión, las casadas mediante las viejas y doncellas, y las jóvenes mediante todo lo susodicho; ítem más, que no hay nadie tan inteligente que pueda impedir siempre el deseo de una mujer".

Dicho esto, condenó a los sacerdotes y a todos los que están tocados del vicio de los celos, 127  añadiendo por demás que quienquiera que dude y quiera convencerse de ello recibirá sin duda alguna una corona de espinas con un mote grabado que consista en el verso del cuco y en el que esté pintada una calabaza de huerta. 128

[15.3] Concluido de este modo el edicto general, la diosa Venus se marchó, aunque no digo que lo hiciera como si no quedara presente en potencia de por siempre. Yo a mi vez me quedé solo y comencé a pensar en todas las cosas que había escrito por lascivia y temiendo que quizá las gentes de ahora o del futuro pudieran pensar que fui demasiado lascivo pensé en destruir mi obra para que no llegara a oídos de los otros. 129  Pero condescendiendo a las súplicas de mis amigos les di a todos mi Rueda del amor que había escrito para enseñar cortesía 130  y buenos modales amorosos. Pero sólo quiero que todos y cada uno sepan que siempre me han resultado más placenteras las palabras que los hechos, pues hay más gloria en vivir con esperanza en estos asuntos de amor de la que hay en los hechos mismos, según en ello se pronuncia la ilustrísima sibila capuana. 131

[16.1] Había dejado de mencionar hasta ahora lo que no he querido pasar en silencio, pues en ello la teoría es ardua y sutil y apenas puede la corta capacidad del ingenio humano comprender la magnitud del asunto. Entre todos los gestos de los amantes se ha de mirar con mayor diligencia y exquisitez qué son la seña, el indicio, la señal, el suspiro, en qué consisten y cómo se pueden combinar.
 

Capítulo X

[16.2] La seña es una especie de nuncio preambular que revela con un gesto sin palabras los secretos de los corazones. O bien es una imagen del amor que simboliza lo que los amantes ya han ejecutado o lo que quieren llevar a cabo. O bien es un indicador del amor verdadero o falso, 132  pues muchas veces ocurre que por él son apresados de modo engañoso, y así ocurre cuando la mujer, sonriendo, guiña alguno de sus ojos. Y así nace en el corazón de los amantes un gozo inenarrable con el que se los consigue sacar en rapto amoroso fuera de sí mismos, lo que con más propiedad se puede llamar seña. También se produce la seña mediante un gesto cuando las mujeres con su dedo índice apuntan a sus albos cuellos y con lo cual los amantes se encienden en la llama del amor. También hay seña mediante un gesto cuando las que tienen bellísimos cabellos se ponen la mano en las mejillas haciendo que se levante su pañuelo o su cinta del pelo para que los amantes puedan ver la belleza de su cabellera, con todo lo cual no dejan de provocarlos en poca medida al amor. También lo hay mediante un gesto cuando las mujeres extienden sus brazos para retocar o atusarse el vestido para que los amantes puedan ver su cuerpo y su figura, con lo que aumenta considerablemente la fuerza del amor su intensidad. No obstante, muchos modos hay de señas por gesto y no puedo enumerarlos todos por su variedad de maneras. Pues las mujeres inteligentes al bailar en grupo hacen señas de modo oculto que no pueden ser percibidas por todos. Algunas veces toma ésta la forma de un elevamiento de cabeza, a veces cuando se baja, o por una sonrisa, o por [un movimiento] de mano, o mediante el andar contorsionado. 133

[16.3] Indicio es la revelación escondida de un secreto mediante la que se nos indica lo que debemos hacer. Por ejemplo, una cierta monja hermosa vio a su amante que pasaba junto a las puertas del templo y al instante tomó un libro y comenzó a cantar "sol, fa, mi, re / sol, fa, mi, re, / sola estoy, sola estoy" ("sol, fa, mi, re, / sol, fa, mi, re, / sola sum, sola sum"). Esto era un indicio que le indicaba al amante lo que hacer mediante las palabras [de la canción]. Pero hay una diferencia entre seña e indicio, puesto que la seña es en extremo escondida y el indicio algo más claro. Igualmente, la seña se produce mediante un gesto, y el indicio mediante el gesto y la voz. Asimismo, ha de indicarse que toda seña es, en sentido lato, un indicio, pues a través de ella se indica siempre algo, aunque no al revés. Pues un indicio es cuando las mujeres hablan constantemente de ciertos caballeros, ya que ello indica que los aman o que los quisieran amar. Es un indicio cuando alguien busca con frecuencia la ocasión de estar con una dama y comienza a componer su atuendo más de lo acostumbrado, pues indica que o bien la ha poseído o que la desea poseer. Innumerables son, pues, los modos en que, bien mediante voz, bien mediante gesto, se producen los indicios, y cuya diversidad no puede nadie consignar en su totalidad. Y también se ha de indicar que todo indicio no deja ser una conjetura. 134

[16.4] Una señal es aquello por lo que se declara un secreto, como cuando alguien empalidece o se sonroja repentinamente y con ello se señala bien la alegría, bien el enfado. Y no hablo [aquí] de cualquier señal, sino [sólo] de las que se refieren al amor, pues los significados de las señales son infinitos. Además, en sentido lato una señal puede ser un indicio y viceversa. 135

[16.5] Un suspiro es una pasión innata al alma que procede de la suspensión de la mente (de los espíritus vitales). O bien es una gran inspiración acompañada de vehemente suspensión de la mente. O bien es una pasión vehemente de la mente que procede de un pensamiento vigoroso.O bien es el sonido repentino e impensado de la mente que proviene del esfuerzo del alma. Pero el nombre suspiro proviene de la suspensión de la mente, pues cuando el alma lleva a la memoria la felicidad pasada, o la inmensidad del dolor, o el gozo enorme o lo contrario, o el futuro problemático, la mente se queda como detenida, pues el corazón se agarrota porque el alma se olvida de la virtud operativa. Y cuando el corazón se comienza así a dilatar otra vez la mente vuelve a su sede original y de este mismo proceso de reversión se origina un cierto sonido que llamamos suspiro. 136  Pero también hay muchos que suspiran por enfermedad o malas costumbres. Las mujeres, sin embargo, suspiran algunas veces para engañar a sus amantes, pues a estos engañan muchas veces los suspiros.

[16.6] Así, a los suspiros, en sentido lato, puede llamárseles seña, indicio y señal. Asimismo, mediante los suspiros se indican muchas cosas. De hecho, cuando un caballero se encontraba sentado cerca de una dama y suspiraba de modo vehemente, al ser preguntado por aquella sobre la razón por que suspiraba dijo: "Porque no oso descubriros el deseo de mi corazón". Aquélla por su parte expresó un razonamiento digno de notarse cuando le respondió: "No es propio de un alma varonil el dudar manifestar su deseo a una mujer cuando la oportunidad se presenta". 137

[16.7] No obstante que haya escrito muchas cosas que puedan parecer lascivas en esta obra, sin embargo no ha de pensarse que yo haya sido o quiera ser lascivo. Pues Salomón, que mereció que le ayudara la asistencia de Dios (es decir, de su sabiduría), 138  escribió muchas cosas en su Cantica canticorum que si se entendieran al pie de la letra podrían interpretarse más como reflexión sobre el placer carnal que sobre la edificación del espíritu. 139  Y sin embargo, los sabios interpretan los pasajes dudosos en mejor manera y dicen que la novia o amante es la Iglesia y que el novio es Cristo. De hecho debéis estar convencidos que Boncompagno no escribió este libro con ningún propósito lascivo sino por condescender, como mandan los cánones de la amistad, a las súplicas de sus amigos. 140
 

AMÉN

 

 
 
 
 
 


APÉNDICE


(Se traducen a continuación una serie de cartas editadas por Purkart que se encuentran en varios mss. de la Rota Veneris añadidas al texto de Boncompagno y procedentes de varias tradiciones textuales ["Spurious Love Letters in the Mansucripts of Boncompagno’s Rota Veneris". Manuscripta XXVII (1984): 45-55])
 

          I. (Purkart, 49, A: Siena, Biblioteca Comunale, G IX, fols. 82v-83r) 141

[Veste]ri nominis recordacio est michi dulcior super mel et favum, et amicicia vestra est michi preciosior super aurum et topazion. Quoniam es ea collegi fructus desiderabiles et unde cotidie traho mille suspiria, quia non possum presencia vestra frui; nam cum dormio vigilare videor, quia vobiscum me recolo esse vestrisque dulcissimis alloquiis et amplexibus recreari. Sed a sompno postmodum excitatus conturbor non modicum, quia decipit me species figurata, que sepe fallit mortales. Unde suspiro et amore langueo. Sic inter duo versatur anima mea. Pascit tamen species, que licet quandoque fallat, semper tendit ad feliciorem exitum. Desiderio desidero vos videre. Sed nescio quomodo istud facere possim, nisi me docere velitis. Quid igiur faciam ignoro, quia sine vobis morior et plus quam morior et vobiscum more solito vivere non possum. Sed licet pro absencia vestra in anxietate consistam, gaudeo tamen cum partem vestram intelligo prosperam esse. Ad hoc liberalitatem vestram humiliter deprecor, quod me non nuncio nec litteris, sed per [vos] metipsam visitare dignemini, de vestro statu me amicabiliter certificantes. Ego autem convenienter per Dei gratiam permaneo, et si vos sanam et incolumen esse intellexero, fons orietur michi de plenitudine gaudiorum. Bene valeat karissima dimina mea, diuque ac feliciter vivat cum gloria et honore in longitudine dierum. Veni veni et noli tardare.

El recuerdo de vuestro nombre me es más dulce que un panal de miel, y vuestra amistad me es más preciosa que el oro y el topacio. Puesto que eres aquélla de la que recogí los frutos deseables y por la que mil suspiros doy al día, ya que no puedo disfrutar de vuestra presencia; pues cuando duermo parece que estoy despierto, ya que me vuelvo a imaginar con la memoria que estoy con vos y me recreo con vuestros dulcísimos besos y abrazos. Pero excitado luego tras el sueño en no poca medida me turbo, porque me engaña la imagen figurada, que a menudo engaña a los mortales. Por lo que suspiro y muero de amor. Así que mi alma se revuelve entre dos pensamientos [contrarios]. Me alimenta por una parte la imagen, que aunque luego me engaña siempre propende a un éxito feliz. Deseo con deseo grande veros. Pero no sé de qué modo pueda hacerlo, a no ser que me queráis indicar cómo. Ignoro qué pueda hacer, porque sin vos muero, y aun más que muero; y vivir con vos como acostumbraba no puedo ya más. Pero aunque quedo en ansiedad constante por vuestra ausencia, me alegro por otra parte cuando comprendo que estáis bien. A este respecto pido humildemente a vuestra liberalidad que no mediante nuncios o cartas sino en persona vos misma os dignéis visitarme, certificándome de modo amistoso vuestro estado. Yo por mi parte quedo en gracia de Dios como corresponde, y si supiera que vos quedáis sana y feliz, se me abriría la fuente de gozos plenos. Quedad con Dios, queridísima dueña mía, y vivid largo y feliz tiempo con gloria y honor por muchos días. Ven, ven [te lo ruego], no te tardes.

II. (Purkart, 50, C: Roma, Biblioteca Angelica, 505, fol. 12v)

Videre nitor et intueri non possum ubi pascat, ubi cubet quem diligit anima mea, quem ulnis dilectionis amplector, quem a primordio iuventutis agnovi. Audio tamen et intelligo a remotis quod dilectus meus, qui tanquam fasciculus mirre deberet inter ubera sponse quiescere, virescit et vacillat in pomeriis alienis. Ego quidem sedeo modo turturis in ramusculo sicco, gemo assidue iuxta decursum rivuli et mecum voce flebili colloquens pretraho suspiria dolorosa, quia videor esse vidua vivente marito. Per sapientiam namque vestram intelligere deberetis que sit conditio feminarum et quod requirit in iuvenibus copula coniugalis. Ad augmentum igitur doloris mei socrus mea, que est quasi vipera venenosa, me cotidie lacerat et confundit. Cognati etiam me infestare iugiter non desistunt, credentes quod non debeatis ad propria remeare. Eapropter dilectionem vestram duxi attentius lacrimabili prece deposco, ut festinetis quam cicius ad regressum, scientes quod si redire non curaveritis dotem ex toto requiram et ad domum paternam revertar.

No puedo ver y observar con claridad dónde se apacienta y descansa, a quién ama mi alma, a quién abrazo con abrazos de amor, a quién conocí en el ápice de su juventud. Me llega sin embargo el rumor que mi amado, que debiera descansar como ramo de mirra en los pechos de su esposa, reverdece y vacila en árboles de fruta ajena. Pero yo por mi parte permanezco como la tórtola en rama seca, lloro constantemente junto al riachuelo y hablando conmigo misma con voz sollozante suspiro con dolor, pues parezco viuda aunque vive mi marido. Pues debiérais por vuestra sabiduría saber cuál es la condición de las mujeres y qué requiere en los jóvenes la unión conyugal. Y para más aumentar mi dolor mi suegra, que es como serpiente ponzoñosa, diariamente me aturde y confunde. Mis hijastros e hijastras no cejan de molestarme de continuo, en la creencia de que no debiérais regresar a lo que es de ellos. Por eso reclamo con petición lacrimosa vuestro amor, para que os apresuréis cuanto antes de vuelta y sepáis que si no regresáis os reclamaré toda la dote y me iré de regreso a la casa de mi padre.

III. (Purkart, C. II, pág. 51: Roma, Biblioteca Angelica, 505, fol. 12v)

Eram in procintu itineris et ad vos regredi peroptabam quando in litteras vestras recepi que me tamquam calcaria sollicitant ad regressum. Noveritis igitur quod in proximo ero vobiscum et tunc omnis amaritudo vestra in dulcedinem convertetur, quia descendemus parum super rivos aquarum viventium que fluunt impetu de Libano, comedemus mala Punica et lilia convalium conligemus.

Estaba para partir y quería regresar con vos cuando recibí vuestra carta en que pedís que me apresure a volver. Sabed, pues, que muy pronto estaré con vos y entonces vuestra amargura se convertirá del todo en dulcedumbre, pues iremos hasta el río de agua viva que con ímpetu surge del Líbano y comeremos rojas manzanas y recogeremos lirios del valle.

IV. (Purkart, C III, pág. 52: idem).

Fama sapientie, nobilitatis et pulcritudinis vestre que sicut solis radius universum clarificat orbem et replet regana terrarum bone opinionis odore, mei cordis penetralia taliter apprenhendit quod nisi vestram desiderantissimam faciem videro moriar; nec potero sed tormentis innumerabilibus languescam, quia vos cum dormio imaginare contemplor et vigilando inmensis gravor cogitationibus. Unde semper in labore consistit anima mea. Placeat ergo vobis ut claritas vestra clarificet tenebrosum, erigat sedentem in tenebris et submersum in cogitationum profundum relevare dignetur, quia procul debuio peream si vos corporeis oculis non potero contemplari. Ceterum si futuram michi diem contuleritis desiderabilem ut videre possim formosum lilium, rosam in finibus Italie precellentem, candelabrum pulcritudinis et gemmam omnium dominarum, inter gloriosas militum catervas nova faciam insignia et ero sicut alter Tristanus, qui ob amorem Isatotte blande nulla facere verebatur.

La fama de vuestra sabiduría, nobleza y belleza vuestras, que alumbra el orbe todo como rayo del sol y llena las tierras todas con la fragancia de vuestra fama, a tal punto se ha prendido de mi corazón que a no ser que vea vuestro rostro moriré. Y no puedo dejar de morir con tormentos atroces, porque en sueños os contemplo en imagen y despierto me apesadumbro con pensamientos irrefrenables. Por lo que siempre mi alma está esforzándose. Séaos, pues, agradable que vuestra claridad alumbre las tinieblas, eleve al que en ellas reside y dígnese levantar a quien está inmerso en lo profundo de los pensamientos, pues no me cabe duda que moriré si no puedo veros con los ojos del cuerpo. Además, si me traéis este día esperado en un futuro para que pueda ver el lirio hermoso, la rosa más bella de todas las regiones de la Italia, la antorcha de belleza y la perla de todas las damas, entre los gloriosos ejércitos de soldados portaré una insignia nueva y seré un segundo Tristán, que nada temía acometer por amor de la dulce Isolda.

V. (Purkart C IV, pág. 52: idem)

Videre me poteris et visionis presentia frui, si duobus diebus post kalendas Martias veneris Florentiam, ubi gloriosarum virginum conventus existet. Unde katerve militum choreas amenissimas facient et solatiis plurimum reflorebunt

Podréis verme y disfrutar de una visión en presencia si venís dos días después de las kalendas de marzo a Florencia, donde habrá una reunión de gloriosas doncellas. Y allí harán los grupos de soldados bailes muy amenos y en muchos solaces se alegrarán.

 

NOTAS

1 La traducción se basa en el texto de la edición incunable de Estrasburgo (1473-74), según el ejemplar de la Huntington Library (San Marino, California). Con el referente de la literatura española, pensamos que sería de interés ofrecer el texto que mayores probabalidades tuvo difusión amplia en Salamanca en los finales del siglo XV. Quiero también expresar mi agradecimiento a mi colega y amigo Timothy McGovern, cuya ayuda ha sido crucial para la culminación de este trabajo.

2 Aunque no he identificado esta referencia topográfica, sigo la indicación de Ganzzyniec (171) y la tomo como nombre propio, Mons Rotundus, mejor que como mons rotundus.

3 Para el tópico de comienzo con argumentos a loco et a tempore, vid. Curtius, 183-202. Vid. también Lausberg § 279. Para el comienzo de la obra cf. con el Prologus a las Note auree del mismo Boncompagno: "Cum in rotundo monticulo iuxta Ravonem operam in rethorica sedulus exhiberem, a sociis et amicis karissimis rogatus, me biduo ab opere incepto retraxi et cepi quasdam in dictamine facere 'Notulas,' quas propter effectum volui 'aureas' vocare"; o con la sección "De cantoribus" de su Rhetorica antiqua, donde se lee: "Vere dignum et iocundum est atque solatiabile in cuius principio animata quelibet revirescunt et germinare incipiunt ex temperantia qualitatum ipsius que premortua hiemis presentia videbantur".

4 Psal. 44.9: "Filiae regum in honore tuo adstetit regina a dextris tuis in vestitu deaurato, circumdata varietate"; 44.15: "Circumamicta varietatibus adducentur regi virgines post eam proximae eius adferentur tibi"; Apocal. 16: "Et dicentes vae vae civitas illa magna quae amicta erat byssino et purpura et cocco et deaurata est auro et lapide pretioso et margaritis".

5 Vid. el poema "Declinante frigore", de Gualterio de Chatillón, para una descripción amoroso-primaveral, con los motivos del hortus conclusus, la primavera de amor, el árbol de la vida-árbol del amor, y la aparición de Gliceria: "De sub ulmo patula / manat unda garrula, / ver ministrat gramine / fontibus umbracula, / qui per loca singula / profluunt aspergine / virgultorum pensula. / Clamis multiphario / nitens artificio / dependebat vertice / cotulata vario. / Vestis erat Tyrio / colorata murice / opere plumario" (8-14) (Arias y Arias, 86). Para el motivo ver amoris, vid. entre otros "Quomodo primum amavit", del Cancionero de Ripoll: "Aprilis tempore, quo nemus frondibus / et pratum roseis ornatur floribus, / iuventus tenera fervet amoribus" (Arias y Arias, 96). Para un inicio similar al de la Rota Veneris (hortus conclusus, amante, aparición de Venus, atmósfera primaveral, coro de doncellas), vid. "Ubi primum vidi amicam", del Cancionero de Ripoll: "Maio mense dum per pratum / pulchris floribus ornatum, / irem forte spatiatum, / vidi quiddam mihi gratum. / Vidi quippe Cytheream / Venerem, amoris deam, / atque virginum choream, / que tunc sequebatur eam" (Arias y Arias, 98).

6 Es acierto de Boncompagno el haber unido los temas de la puella-visio-Venus y la epistolografía. En la literatura amorosa medieval abundan las embajadas de amor a la diosa Venus (y a su hijo Cupido, que suele aparecer en pareja real con su madre en muchas obras) en las que se leen , reciben y enbían cartas de amor. Vid., entre otros, el episodio final del libro VIII de la Confessio Amantis de John Gower y el Triunfo de Amor de Juan de Flores.

7 Ovidio, Her. 1: 11-12 (Penelope Ulixi): "Quando ego non timui graviora pericula veris? / res est solliciti plena timoris amor". Andreas Capellanus, De amore libri tres, cap. 2: "Nam antequam amor ex utraque parte liberatus nulla maior angustia est cur pertimet amans ut amor optatum capere possit effectum ne in vanum suos labores emittat vulgi quando timet rumores et omne quod aliquo modo posset nocere"; 3: 318, donde se citan los versos antes indicados de Ovidio en la carta de Penélope a Ulixes. Cancionero de Ripoll, "Quare Cupidin militaverim": "Grave vulnus amoris / nimis habens doloris: / magni causa furoris / multum inferit terroris. / Cuius timens furorem / sum secutus amorem: / sic spernendo terrorem / eius vito dolorem" (Arias y Arias, 110). La pareja amor-temor es de aparición frecuente en la literatura castellana medieval, en especial en tratados de nobleza, literatura amorosa y médica. También abunda el par amor-temor en los cancioneros del siglo XV, donde desempeñan muchas veces la función de doblete-rima antitético. Vid. Juan Manuel, Libro de los estados (Admyte II, fol. 73v): "& en dicho & en obra & g<uardara adios el amor & el temor"; Diego de Valera, Tratado en defensa de virtuosas mujeres (Admyte II, fol. 7v): "& fue llamada ley de grac’ia. a diferençia dela ley de muysen por q<ue aq<uella era g<ua`rdada por temor qujen la q<uebrantaua muria por ello. y esta ley n<uestra es guardada. o deue ser por amor"; Lope de Barrientos, Tratado de la adivinanza (Admyte II, fol. 32v, hablando de la locura y la imaginación en sueños): "La segunda causa que es delas segundas menos p<ri`cipales viene de pasion que acaesçe ala anjma asi com<mo de temor o amor o todo junto causado enel anjma del soñante & aq<uesta pasion de temor o amor trae & rrepresenta ala fantasia la forma de aquella cosa que tiene o ama o desea segu<nt diz'e caton que lo que cada vno ama o desea aquello vee enlos sueños & de aquj nasçe que aquel que soñando vee lo que desea/ se aleg<re` mucho enel tal sueño & siente grant delectaçion & asi mesmo aquel que enlos sueños vee lo que teme siente dello grande pabor [^pabor] & espanto"; Jehuda ha-Levi, Libro del Cuzari (Admyte II, fol. 85v): "Mas q<ue con cada palabra se ligue el entendimje<nto y pensamjento con temor y co<n amor de aquel a quje<n lo enderesça {GL. [^serujd al Señor con temor y alegradvos con pauor/.]"; Guido de la Columna, Historia troyana (Admyte II, fol. 13r, hablando de Jasón): "Pero el gra<nde amor enge<ndraua le temor enel coraço<n"; Juan Fernández de Heredia, Grant Crónica de Espanya, I (Admyte II, fol. 614r): "Mas por amor & te<mor de dios"; Fernando del Pulgar, Claros varones de Castilla (Admyte II, fol. 74r): "El om<ne dize. el no puede estar sin trabajo. sin dolor & sin temor: q<ue diremos d<el amor de ta<n vanas y enpecibles cosas"; Francesc Eiximenis, Libro de las donas (Admyte II, fol. 203v): "E desta temor vernas enla amor"; Cancionero castellano de París (Esp. 274) (Admyte II, fol. 69v): "Amor de ganar & temor de perder / estas dos cosas de grandes errores / estas verguença faran posponer;" Cancionero castellano de París (Esp. 231) (Admyte II, fol. 90r): "Mas por que el amor perfecto / desecha todo temor"; Cancionero castellano y catalán de París (Esp. 226), (Admyte II, fol. 69r): "Amen digo con temor". El tema de amor-timor se relaciona además con el de la Fortuna, con cuya rueda como símbolo se asocia el título mismo de la composición. Sobre la preferencia de Boncompagno por la metáfora de la rueda, recuérdese que en su Rhetorica novissima se dedica un capítulo a la visión de las ruedas de la sabiduría (9.3: "Quomodo artes et pofessiones in rotas et rotulas transsumuntur: vidi undecim principales rotas et quinque subtiles rotulas volvi orbiculariter in machina mundial").

8 La distribución coreográfica de la escena (Venus, las cuatro mujeres, un grupo indefinido de otras tantas) tiene paralelos en la literatura vernácula medieval. Recuérdese en especial La Divina Commedia de Dante, donde en Purg. XXVII (despedida de Virgilio) se describe la llegada al hortus conclusus de Dante-Virgilio y la aparición de Lía y Raquel: "Nell’ora credo, che dell’oriente / prima rragiò nel monte Citerea, / che di foco d’amor par sempre ardente, / giovane e bella in sogno mi parea / donna vedere andar per una landa / cogliendo fiori, e cantando dicea" (vv. 94-99). Más adelante (Purg. XXIX), cuando se describe la llegada del carro triunfal de Beatriz, se incluye en la procesión triunfal a siete doncellas (representantes de las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales): "Tre donne in giro, dalla destra rota, / venian danzando […] / Dalla sinistra quattro facean festa, / in porpora vestite, retro al modo / d’una di lor, ch’avea tre occhi in testa" (vv. 121-132). La escena, en Dante y en Boncompagno, guarda a su vez paralelos con el Cantar de los cantares 4.8: "Veni de Libano sponsa veni de Libano veni coronaberis de capite Amana de vertice Sanir et Hermon de cubilibus leonum de montibus pardorum", transformando a la Esposa-Iglesia en las amadas Venus-Beatriz.

9 Vid. al respecto Lausberg § 1074 . Más en concreto, sobre la brevitas del exordium, vid. Lausberg § 297 (suntom ía ) y 271: "Para con el público cansado hay que echar mano de la promesa de que seremos breves en la narratio" (I 246), donde se dan ejemplos de Quintiliano y Einhardo. Vid. también las Note auree de Boncompagno 6. Esta lección parece aprender Leriano en la Cárcel de Amor (fol. 10v) (Admyte II): "AVnq<ue leriano segund su graue sentimiento se quisiera las estender vsando d<ela discrecio<n y no dela pena no escriuio mas larga mente".

10 Sobre las salutationes en general (según clase social y puesto del destinatario), vid. Boncompagno, Quinque tabulae salutationum. Para el contexto hispano, vid. Copenhagen 83-86.

11 Recuérdese la composición "Ad comitissam Frantie" de los Carmina Rivipullensia (Arias y Arias, 110), donde se utilizan varias de las salutaciones que aquí emplea Boncompagno.

12 Nótese que el salus latino permite jugar con "saludo" y "salud".

13 El par fidelidad-servicio es frecuente en el léxico vasallático y amoroso medieval (vid., por ejemplo, Martín de Riquer, Los trovadores, I, Introducción, y Rodrigo Fernández de Santaella, Vocabulario eclesiástico, Admyte II, fol. 137v: "El engañador de hijos o sieruos ajenos q<ue los desuia del seruicio o fidelidad de su padre o señor").Vid., también, Fernando de Rojas, Tragicomedia de Calisto y Melibea (1507) (Admyte II, fol. 8r): "Amo a calisto/ porq<ue le deuo fidelidad por cria<nça: por beneficios: por ser del ho<nrrado y bien tratado: que es la mayor cadena/ q<ue el amor del seruidor al seruicio del señor prende"; Tragicomedia de Calisto y Melibea (1514) (Admyte II, fol. 10r): "Q<uexo me señor d<ela dubda de mi fidelidad & s<eruicio".

14 Cf. la imprecación de Celestina a Melibea cuando la visita para hacerle saber del amor de Calisto (acto IV): "¡Doncella graciosa y de alto linaje!".

15 Boncompagno, en su Isagoge, utiliza una fórmula semejante: "Amicus sic salutat amasiam suam: ‘Dilectissime amasie sue oculorum lumini, sue anime dimidio domine .M., forma et morum elegantia decorate, .S. suus famulus, salutem et quicquid in orbe potest pulcrius inveniri’" (I.58).

16 Nótese la repetición de "se ipsum et sua" unas líneas más arriba.

17 Cf. Isagoge I.59: "Vel sic: ‘Dulcissime amasie sue .B. venustatis glorie redimite, .M. suus per omnia famulatus et fidelis, salutem et quicquid potest dulcius inveniri’; vel ‘salutem et quicquid in orbe melius’".

18 Psal. 118:127: "Ideo dilexi mandata tua super aurum et topazion".

19 Traduzco como ‘ganarse mejor el favor’ lo que el texto refiere como ‘benevolentiam captare’, en clara referencia al tópico retórico que se suele traducir como ‘captación de la benevolencia’.

20 Hebr. 11.12: "Tamquam sidera coeli in multitudinem et sicut arena quae est ad oram maris innumerabilis"; I Reg. 13.5: "Sicut arena quae est in littore maris plurima". También el lejano eco de Catulo, Carm. VII: "Quaeris quot mihi basiationes / tuae, Lesbia, sint satis superque / quam magnus numerus Libyssae harenae / lasarpiciferis iacet Cyrenis / oraclum Iovis inter aestuosi / et Batti veteris sacrum sepulcrum; / aut quam sidera multa, cum tacet nox, / furtivos hominum vident amores: / tam te basia multa basiare / vesano satis et super Catullo est".

21 Ovidio, Ars amatoria 1. 613: "Sibi quaeque videtur amanda; pessima sit, nulli non sua forma placet"; Andreas Capellanus, De amore libri tres, 1.6.

22 Ovidio, Ars amatoria, I 616-619: "Quo magis, o, faciles imitantibus este, puellae: / Fiet amor verus, qui modo falsus erat. / Blanditiis animum furtim deprendere nunc sit, / ut pendens liquida ripa subestur aqua. / Nec faciem, nec te pigeat laudare capillos".

23 La recomendación parece a tono con la práctica del Cancionero de Baena (Admyte II, fol. 46v), también en un contexto de hortus Amoris: "Quando la ventura /. me fyzo mjrar / el alto vergel /. de flores poblado / a la mas lynda /. de mayo[r] estado".

24 Este procedimiento se relaciona con el Breviloquium 18-19, del mismo Boncompagno, donde se estudian la "Variatio per nomen in quolibet casu" y la "Variatio verbi per modum gerundia, supina et particula", respectivamente, entre las fórmulas incoativas.

25 Más que amorosos, el texto indica ‘lascivos’ o ‘libidinosos’, lo que suena aún más fuerte.

26 El texto latino dice que ‘la carta deluderte’, que indica el hecho de que se convertiría en algo irrisorio. Para más indicaciones sobre titulaciones en las salutationes vid. las Quinque tabulae salutationum de Boncompagno (tabula I).

27 Para la teoría médica sobre los riñones, vid., entre otros, la Cirugía mayor, de Lanfranco (Biblioteca Nacional de Madrid, ms. 2165, fol. 71r et ss). Para el uso de riñones como metáfora sexual, vid., entre otros, el Diccionario secreto de Cela (vol. I, c.v. Riñón). Para un uso de la metáfora sexual martillo-yunque, vid. Alanus ab Insulis, De plactu Naturae, 37.

28 Muchas novelas sentimentales y textos celestinescos contienen un episodio en que el amante intenta hacer llegar una carta de amor a la amada, valiéndose de tretas diversas. Una vez recibida la carta, se insiste en el peligro de la misma, que se intenta celar de la curiosidad de padres y sirvientes de la amada. En realidad esta episodio ya existe desde la comedia latina plautino-terenciana, y antes desde la comedia nueva griega de Menandro. En el contexto de recuperación de la tratadística dictaminal a partir del siglo XII y de aumento de la actividad epistolar-burocrática de las cortes europeas desde el siglo XIV en adelante tiene sentido ver la importancia de la epístola en general, de la que la carta amorosa es sólo una variedad. Vid. Cortijo & Cortijo.

29 De nuevo, ‘tipos de narración’ no recoge en toda su extensión el ‘genera dicendi’ del texto, que refiere a la terminología retórica sobre las clases de narratio o parte central de la carta. Vid. Lausberg III (150-152) para tipos de narrationes y genera dicendi. A partir de aquí se abandona el marco visionario y la ambientación de hortus Amoris y se inicia un ejemplario epistolar en que se recogen situaciones y modelos típicos amorosos. Boncompagno tiene presente la literatura de debate de la época, así como la técnica de las quaestiones retóricas, en definitiva herederas de las suasoriae y controverisae que como ejercicios progimnasmáticos eran parte del currículo escolar. Vid. Andreas Capellanus, De amore, libro II, (Trojel, 271 et ss.) para una tipología amorosa de cuestiones; en español el caso más prototípico, entre las ficciones sentimentales de los siglos XV y XVI, es el del Processo de cartas de amores, donde se ofrecen modelos de cartas amorosas para ser utilizadas en ocasiones paradigmáticas. Para el tema de la salutación escondida o disimulada y el peligro de los celosos, vid. Isagoge I. 60: "Si vero sit talis mulier, propter quam possint inimicitie oriri, non scribas nomen amice, ne forte carta perveniat ad manus alicuius emuli et sic amor cecus vertatur in odium mortale, sed scribe aliquod signum <Õ loco proprii nomini, sicut memini me iam fecisse, quod si non fecissem, quidem meus socius mortis periculum incurrisset".

30 Se trata, en efecto, de una tipología amatoria que recoge las distintas clases de amantes que aparecen en la poesía cancioneril y cortés desde la época de los trouvers. Nótese también que los tres tipos de amantes podrían verse como una quaestio, semejante a las presentes en Veneris tribunal o Tryste deleytaçión, por mencionar ficciones sentimentales castellanas, sobre quién tiene prioridad sobre el otro. El último tipo recuerda el topos del amor de lonh, de Jofré Rudel. Vid. más abajo nota 37.

31 Esta tipología laico-clérigo tiene paralelo en la literatura de debate y disputa de tradición goliárdica. Recuérdese en latín, entre otras, la "Altercatio Phyllidis et Flore" (parte de los Carmina Burana, Arias y Arias, 99) en que se debate sobre la preferencia del amor de clérigos y caballeros, con su paralelo castellano en la Disputa entre Elena y María (vid. Oulmont y Tavani para más textos de esta tradición mediolatinos y vernáculos).

32 Me parece que así queda reflejada la dicotomía ‘miles’-‘pedes’, que haría referencia a la distinta clase social del oficio militar. Nebrija, en su Dictionarium latinum-hispanicum, fol. 113r, lo define como "hombre de pie", y en el Dictionarium hispano-latinum, fol. 75v, "hombre armado a pie", y en el fol. 79v, "peon, ombre a pie" (ambos en Admyte II). Es de interés mencionar que el Facetus moribus et vita incluye una categoraización social semejante: "Clericus et laicus, senior, puer atque juventus / Istic instruitur, miles et ipse pedes" (Morel-Fatio, 224, vv. 3-4).

33 Rodrigo Fernández de Santaella es el único que atestigua esta palabra entre los escritores de diccionarios medievales españoles, en su Vocabulario eclesiástico, (Admyte II, fol. 143r): "Procer. ceris & en plural. p<roceres. procerum. me. cor. los principales enla cibdad. como los cabdillos o los nobles o los gouernadores".

34 Valvae son los ‘batientes de puertas o ventanas’, de donde valvator, ‘carpintero’. La metáfora de Boncompagno es, en realidad, de origen médico. En la escuela de Salerno se usaba una etimología de origen isidoriano para indicar que vulva (vagina) se relacionaba con valva (puerta), porque la vulva es la puerta que conduce al estómago, que recibe el semen, o la puerta por donde sale el feto (Jacquart y Thomasset; vid. también Solomon).

35 Compárese, curiosamente, con el refrán que aparece en La Celestina (acto I, escena VI): "Guay de quien en palacio envejece".

36 Andreas Capellanus, De amore libri tres, 1.7. Vid. para clérigos amorosos el famoso poema de Golías "Consultatio sacerdotum" (Arias y Arias, 239). Para las distintas clases de clerici y milites, y sus correspondientes salutationes, vid. Isagoge I de Boncompagno.

37 Recuérdese, en efecto, que los elementa narrationis (quis, quid, cur, ubi, quando, quemadmodum, quibus adminiculis) incluyen en primer lugar la persona y que entre los narrationis genera hay una narratio literaria posita in personis (Lausberg, § 290.3).

38 De nuevo uno de los tópicos retóricos, el de la utilitas de la causa (Lausberg § 63), que aquí se utiliza con intención irónica (vid. para la utilitas como disculpa Lausberg § 253).

39 A la costumbre de la categorización escolástica se une el recuerdo de las quaestiones para discusión retórica (que podrían formularse del siguiente modo: si es mejor amar a la mujer sin poseerla o poseyéndola; si es mejor amar a la mujer sin verla o viéndola), de uso abundante en De amore libri tres de Andreas Capellanus y en numerosísimos textos amorosos vernáculos medievales posteriores (para la ficción sentimental cito, a modo de ejemplo, la Triste deleytaçión y Veneris Tribunal). Recuérdese que el mismo Boncompagno dedica en su Breviloquium un apartado a "De commendationibus ad illos quos nunquam vidimus" (9), que a su vez retrotrae al tema bíblico y paulino (Romanos X, 17) del amor ex auditu.

40 La distinción entre ante y post factum será después recogida por un autor dictaminal que hará amplio uso de las obras de Boncompagno, Guido Faba. En su Summa dictaminis se lee: "Ad dominas et mulieres sic scribitur ante factum: ‘Nobili et sapienti domine, vel nobilissime ac sapientissime domine B. dichisse Austrie, vel A. marchianae Estensi, etc. […]; Ad mulieres post factum: ‘Aniemsue dimidio, pre cunctis vivientibus diligende’, vel ‘specialissime amice domine C., etc.’" (Faba, 297 y 312).

41 En la literatura doctrinal medieval de specula la adulación es uno de los peores vicios socio-políticos y contra consejeros aduladores se levantan las armas de todos los tratadistas. Recuérdese también que en su Rhetorica novissima Bocompagno dedica el capítulo 9.4 a "De adulationibus", donde se leen joyas como: "Cum sit fere omnis mulier ex fragilitate complexionis dedita vanitate, facile sibi poterit quilibet adulari. Verumtamen, quantumcumque sit annosa vel deformis, de forma corporis non est omittendum, et postea sit ad sapientiam et mores progressus" (9.4.8).

42 Ovidio, Ars amatoria, I 443: "Promittas facito; quid enim promittere laedit?" Vid. Rhetorica novissima 9.4.19-21, donde se habla de las promesas: "Promissio est adulationis filia, que de vento fuit mendacii generata. Promissio est vocale meritum, quod sepius ab adulatoribus cum risu et amplexu confertur. Promissio est ventus, quo stultus inflatur velus vesica, que crepat". 9.4.20, Narratio doctrinalis de variis promissionibus: "Omnis, qui pollicetur quod complere non optat, officium sufflandi assumit. Ille vero, qui sperat, est velut uter, qui vento repletur. O quot et quanti vanis promissioniibus deluduntur, et quot a principibus et magnatibus de immensis laboribus et gratissimis obsequiis, que fideliter impenderunt, de promissionum ventis utres inflatos reportant! Mulieres autem viros vanis promissionibus frequenter deludunt. Verumtamen ipse de pollicitis aliquando puniuntur et sophisticis muneribus deluduntur".

43 Vid. para los tópicos de la transformación de los amantes en la teoría erótica medieval y clásica Serés.

44 Además de las expresiones frecuentes en la poesía de raigambre stilnovista y petrarquista (anteriores y posteriores a la Rota Veneris), vid. por ejemplo para un uso clásico Propertius, Carm. I, 1-5.

45 Eccle. 50.6: "Quasi stella matutina"; Apocal. 22.16: "Ego Iesus misi angelum meum testificari vobis haec in ecclesiis ego sum radix et genus David stella splendida et matutina".

46 Cant. 6.8-9: "Et laudaverunt eam / quae est ista quae progreditur quasi aurora consurgens".

47 Psalm. 76.4: "Et deficit spiritus meus".

48 Recuérdese que en el Ars versificatoria de Mateo de Vêndome hay una famosa descriptio Helenae, que también es idéntica a su vez a la de la joven enamorada Afra en la obra Milo del mismo autor (Faral, 129).

49 El tópico de la descriptio puellae es abundante el poesía erótica latina del Medioevo. Vid. entre otras composiciones la de laudes amicae del Cancionero de Ripoll, "Sidus clarum", donde se describen "frons", "gula", "dentes", "labia", "manus", "venter", "statura", "papillae", "crura", etc. (Arias y Arias, 100-102); vid. también, del mismo cancionero, las "Laudes alterius amice [Guiliberti]" (Arias y Arias, 102-105). Vid. también de los Carmina Rivipullensia la titulada "Ad comitissam Frantie", dedicada por entero a la descripción de la sobredicha condesa (Arias y Arias, 111-112). Para un estudio de los tópicos de descriptio puelllae (cabello, frente, cejas, ojos, mejillas, nariz, boca, dientes, barbilla, garganta, cuello, hombros, brazos, manos, pechos, cintura, estómago, piernas y pies) vid. Faral y el recentísimo Marcos Marín, con bibliografías oportunas. Para ejemplos de la descriptio puellae en la poesía trovadoresca, baste el de Arnaud de Mareuil: "E.l vostre fron pus blanc qe lis, / Los vostres huelhs vairs e rizens, / E.l nas q’es dreitz e be sezens, / La fassa fresca de colors, / Blanca, vermelha pus qe flors, / Petita boca, blancas dens, / Pus blancas q’esmeratz argens, / Mento e gola e peitrina / Blanca co neus ni flor d’espina" (Mareuil, 79-80)

50 El epígrafe anterior cabría bien bajo el título de la adulatio, de que el autor habló con anterioridad. En la Rhetorica novissima, recuérdese, se dedica el párrafo 9.4 a "De adulationibus", dentro de un estudio de la captatio benevolentiae general para exordio, narratio y peroratio. Vid. 9.4.4.4, donde se exponen las mismas ideas: "In linea generationis humane numquam fuit nec erit, in quem ita confluxerint universe nature dotes, aut qui apud omnes gentes et nationes tantam promeruerit gratiam et gloriam invenire. Nec mirum, quia vos estis immense scientie, magne nobilitatis et excellentis prosapie titulo insigniti, et mira et ineffabili pulcritudine radiati. Preterea in labiis vestris omnis gratia est diffusa, unde videmini obtinere quandam speciem deitatis".

51 Purkart (99) se pregunta si el término domina hiciera aquí realción a frouwe tal como se usa en la poesía cortesano-amorosa de los Minnesänger. Para la alternancia "doncellas" o "señoras" en el tratamiento de las monjas, vid. el ejemplo de Curial e Güelfa, libro I ("La Güelga es retira a un monestir").

52 Ovidio, Ars amatoria I 481-483: "Ergo age, ne dubita cunctas sperare puellas; / vix erit e multis, quae neget, una, tibi. / Quae dant quaeque negant, gaudent tamen esse rogatae"; Andreas Capellanus, De amore libri tres, 1.6.

53 Andreas Capellanus, De amore libri tres, 1.10. Todavía casi cuatro siglos más tarde este topos seguirá dando juego literario. Cf. este pasaje de La garduña de Sevilla de Castillo Solórzano, aunque a varios siglos de distancia: "¡Escarmienten en mí las inconsideradas y fáciles mujeres que, engañadas de una leve lisonja y de un fingido amor, se determinan a perder lo que después no se puede recuperar!" (87).

54 Ovidio, Ars amatoria III 579-580: "Quod datur ex facili, longum male nutrit amorem: / miscenda est laetis rara repulsa iocis".

55 Ovidio, Heroides V (Oenone Paridi) 115: "Quid facis, Oenone? quid harenae semina mandas?"

56 Para un repaso de las respuestas de las amantes en las ficciones sentimentales ante el envío de cartas amorosas, vid. Cortijo, La ficción sentimental.

57 ‘En el junco [scirpus] no hay rugosidades [nodus]’, expresión que equivale a ‘bucar dificultades donde no las ha’;. Es muy de uso plautino: cf. Menaechmi v. 247: "Mess.: In scirpo nodum quaeris".

58 Psalm 36.2: "Quoniam tamquam faenum velociter arescent et quemadmodum holera herbarum cito decident".

59 Recuérdese el uso de proverbios y metáforas en la literatura amorosa castellana en prosa del siglo XV. La Celestina sería un ejemplo del uso de proverbios, cuyo uso se ha de asociar también al desarrollo de la literatura de adagio en el despertar del humanismo (vid., entre otros, el completísimo repertorio bibliográfico de Jaime Gómez y Cuartero Sancho para el siglo XVI).

60 Los ejemplos de estas metáforas son numerosos entre la literatura latina (y mariana) medieval. Aquí me interesa destacar su utilización en la poesía vernácula castellana del siglo XV. Cancionero de Baena, Ferrán Manuel de Lando, en una cantiga a la virgen (Admyte II, fol. 188v): "Preçiosa /. margaryta lirio de /. vjrginjdad corona de /. humjldat sin error". Las metáforas son en su mayoría de raigambre bíblica. Para la palma y el cedro, vid, entre otros, Psal. 91.13.

61 Las metáforas de los amantes cuentan con el precedente de la Rhetorica novissima (9.2.8): "In diverso genere fit transumptio, quando irrationale animal ponitur pro rationali, vel res unius materiei pro altera ponitur. Fortis equidem bellator aliquando transumitur in leonem propter excellentiam fortitudinem, aliquando in draconem propter incomparabilem excellentiam, quandoque in aquilam propter excellentem ingenii claritatem". Es interesante el caso del halcón, lugar común para indicar rapidez-intrepidez amorosa y como obvia metáfora sexual. En el cuento de Brito en De amore de Andreas Capellanus se hace amplio uso de este motivo.

62 En efecto el tratado se compuso y se trata de la sección "De transumptionibus" de la Rhetorica novissima (9.2). Vid. Faulhaber para los testimonios en bibliotecas españolas. El comienzo del tratado, donde se define la metáfora (9.2.1), queda así: "Transumptio est mater omnium adornationum, que non desinit dicendorum genera curcuire. Vel transumptio est quedam imago loquendi, in qua unum ponitur et reliquum intelligitur. Vel transumptio est transmutatio locutionum, que semper intellectum imaginarium representat. Vel transumptio est positio unius dictionis vel orationis pro altera, que quandoque ad laudem, quandoque ad vituperium rei transumpte redundat. Vel transumptio est quoddam naturale velamen, sub quo rerum secreta occultius et secretius proferuntur". Para la doctrina clásica al respecto, vid. Quintiliano, Institutiones, VIII, 37 et ss. Vid. también Lausberg § 558, donde se analiza la metaphora. Para el origen de la relación entre metáfora y comparación, vid. Quintiliano, Institutiones VIII. 6. 8: "Metaphora brevior est similitudo, eoque distat, quod illa comparatur rei quam volumus exprimere, haec pro ipsa re dicitur; comparatio est cum dico fecisse quid hominem ut leonem; translatio cum dico de homine leo est" [nótese la relación de esta metáfora con 6.1 más arriba, y a su vez su base en Aristóteles, Rhetorica, 3, 4, 1406, donde se dice que "proshgoreusen metenekras leonta ton Acillea"].

63 El amor, en metáfora de raigambre platónica y cortés, es también propedéutica de amor, es decir, su conocimiento instruye (institutio) a quien lo posee (vid. Serés para más indicaciones).

64 Virgilio, Georgica I 145: "Labor omnia vicit improbus".

65 La imagen es bíblica ("al que toca la puerta con perseverancia se le acaba abriendo"), Matt.7.7-8: "Petite et dabitur vobis quaerite et invenietis pulsate et aperietur vobis / omnis enim qui petit accipit et qui quaerit invenit et pulsanti aperietur".

66 De nuevo referencia al tópico bíblico del vanitas vanitatum: Psalm 93.11: "Dominus scit cogitationes hominum quoniam vanae sunt". La refencia a los Salmos hace que la aplicación amorosa de Boncompagno sea más irreverente si cabe.

67 Sobre la desesperación como efecto amoroso hay numerosas referencias en textos medievales amorosos castellanos. Vid., entre otros, La Celestina (Admyte II, Burgos, 1499, fol. 84v): "Por dios no te po<nga desesperacio<n el cruel torme<nto desta tu enfermedad & passio<n: q<ue alos flacos coraçones el dolor los arguye"; Diego de San Pedro, Arnalte y Lucenda (Admyte II, fol. 217v): "Cata q<ue tu camino a desesperacio<n lo podra<n arreputar / pues si no<nbre de desesperado por el virtuoso lo q<uieres trocar".

68 El encuentro amoroso relacionado con la misa es tópico literario y folklórico. Vid., entre otros, el romance La bella en misa, Díaz Mas, 86 (339n), y Dante Alighieri, Vita nuova, donde se hace coincidir el enamoramiento paradigmático del poeta con la aparición de la bella en el iglesia. Recuérdese también Andreas Capellanus, que en la traducción catalana de Domenesc Mascó indica: "Deu anar [el amante] sovent a la esgleya e deu hoyr deuotament los diuinals officis, jatsia aço que alguns creguen molt fadament que placia a les fembres, si menyspreu les coses ecclesiastiques (Pagès, xxxiii-xxxiv).

69 Como ya señalara Faulhaber (1977), esta referencia se ha de poner en relación con la conocida escena de La Celestina: "Entrando Calisto en una huerta en pos de un halcón suyo, halló ahí a Melibea, de cuyo amor preso comenzóle a hablar" ("Argumento del primer auto de esta comedia"). Un curioso detalle mencionado por el mismo Boncompagno en su Cedrus nos indica que en Italia, al tiempo de componer su tratado (h. 1194-1203) había clubs de jóvenes varones en Italia, "quarum aliqua falconum aliqua leonum, aliqua de tabula rotonda societas nominatur".

70 Aunque a posteriori, en La Celestina también Melibea despide a Calisto con cajas destempladas: "¡Vete, vete de ahí, torpe, que no puede mi paciencia tolerar que haya subido en corazón humano conmigo el ilícito amor comunicar su deleite!" (Acto I).

71 Se trata del comienzo del Introitus missae Dominica infra octavam Nativitatis (Missale Romanum): "Dum medium silentium tenerent omnia et nox in suo cursu medium iter haberet". La referencia a la lucha de los dos rivales en el huerto se ha de relacionar además con la Razón de Amor hispánica, a su vez inserta dentro del tópico del debate de la poesía medieval latina. Asimismo, el episodio es eco del de un huerto de amor "a lo Celestina" supra, cuando se le recomendó al amante que entrara en el jardín de la amada con la excusa de perseguir al halcón. Nótese que ambos son modificaciones del tópico del hortus conclusus, mezclándose además el elemento de visio y la aparición apoteósica de la puella-virgo Maria.

72 Cf. con el motivo de la caza y la rivalidad amorosa en el poema "Quomodo primum amavit" del Cancionero de Ripoll: "Aprilis tempore, quo nemus frondibus / et pratum roseis ornatur floribus, / iuventus tenera fervet amoribus. / […] / Amor tunc militat cum matre Venere, / arcum eburneum non cessat flectere, / ut matris valeat regnum extendere. / Venatu rediens eodem tempore…" (Arias y Arias, 96). La lucha de "dos rivales" se inserta en el motivo de la poesía de debate latina, de la que la Rota dará muestras infra con el diálogo con la religiosa. Vid. Arias y Arias (sección "Las disputas poéticas", 255 y ss.) para ejemplos latinos medievales. En español existe también la Razón de amor (con modelos latinos como la "Disputa del agua y del vino" (Denudata varietate).

73 El motivo del tiempo del verano-primavera y el canto de ruiseñores es tópico en la literatura amorosa latina medieval: cf. Cancionero de Ripoll, "De estate": "Cum aprilis redit gratus / floribus circumstipatus, / philomena cantilena / replet nemoris amena" /Arias y Arias, 118). Vid. también "Dum Diane vitrea" de los Carmina Burana: "Fronde sub arboris amena, / dum querens canit philomena / suave est quiescere" (Arias y Arias, 130).

74 Cf. con el poema del sueño del Cancionero de Ripoll, donde el amante "ve" a una doncella bellísima que le colma de besos ("De somnio", Arias y Arias, 108-110); y el poema "Iam dulcis amica, venito", de los Carmina Cantabrigensia: "Iam, dulcis amica, venito / quam sicut cor meum diligo; / intra in cubiculum meum, / ornamentis cunctis onustum. / Ibi sunt sedilia strata, / et domus velis ornata, / floresque in domo sparguntur / herbeque fragrantes miscentur" (Arias y Arias, 32-33).

75 Cant. 2.4-5: "Introduxit me in cellam vinariam ordinavit in me caritatem / fulcite me floribus stipate me malis quia amore langueo". El tópico de la descripción de la domus amoris procedente del Cantar de los cantares dará en español una de sus formulaciones más bellas en la poesía de San Juan de la Cruz (Cántico, estrs. 22-24): "Entrado se ha la esposa / en el ameno huerto deseado, / y a su sabor reposa, / el cuello reclinado / sobre los dulces braços del Amado. / Debajo del mançano, / allí conmigo fuiste desposada; / allí te di la mano, / y fuiste reparada / donde tu madre fuera violada. / Nuestro lecho florido, / de cuevas de leones enlazado, / en púrpura tendido, / de paz edificado, / de mil escudos de oro coronado".

76 IIIReges 6.29: "Variae caelaturae".

77 Ez. 28.13, también en un contexto de lujosos elementos decorativo-arquitectónicos: "In deliciis paradisi Dei fuisti omnis lapis pretiosus operimentum tuum sardius topazius et iaspis chrysolitus et onyx et berillus sapphyrus et carbunculus et zmaragdus aurum opus decoris tui et foramina tua in die qua conditus es praeparata sunt".

78 Como en tantas ocasiones en la obra, de nuevo un eco de irreverencia religiosa, recuerdo del ave de la Anunciación (Luc. 1:28).

79 El motivo del árbol, bajo cuya sombra se sienta el amante en episodio que precede inmediatamente un sueño-visión, es de larga tradición medieval. Vid. entre otros el poema "Declinante frigore", de Gualterio de Chatillón: "Declinante frigore, / picto terre corpore / tellus sibi credita / multo reddit fenore. / eo surgens tempore / nocte iam emerita / resedi sub arbore" (Arias y Arias, 86); y "Sole regente lora", del mismo autor: "Quedam satis decora / virguncula / sub ulmo patula / consederat, nam dederat / arbor umbracula" (88).

80 Psalm. 44.3: "Speciosus forma prae filiis hominum diffusa est".

81 Purkart (101-102) nota la fuente de estas líneas en el Breviarium Romanum (pars hiemalis): "Anulo suo subarrhavit me Dominis meus Jesus Christus, et tamquam sponsam decoravit me corona […]. Dexteram meam et colum meum cinxit lapidibus pretiosis, tradidit auribus meis inaestimabiles margaritas!". Recuérdese que en la preceptiva del amor cortés la senhor debía ser casada. Recuérdese también que otras historias de los siglos XIV y XV incluyen mujeres casadas en adulterio, como La Fiammetta de Boccaccio y Grimalte y Gradissa de Juan de Flores.

82 Trato de mantener la estructura de la derivación y figura etimológica "plorans ploravi", por otra parte abundante en la literatura semita y con fuente directa bíblica. Thre. 1.2: "Plorans ploravit". Sobre el "plorans ploravi" del Cantar de los cantares, estoy tentado de ver en él un influjo en el episodio de La Celestina, I, VI: "CELESTINA. Pármeno, ¿tú no ves que es necedad o simpleza llorar por lo que con llorar no se puede remediar? PÁRMENO. Por eso lloro. Que sin con llorar fuese posible traer a mi amo el remedio, tan grande sería el placer de la tal esperanza, que de gozo no podría llorar; pero así, perdida ya toda esperanza, pierdo el alegría y lloro".

83 Iob 17.13: "Si sustinuero infernus domus mea est in tenebris stravi lectulum meum".

84 'Catervas' en el original latino, que traduzco por 'batallones' debido al 'milites' que otorga un significado militar a toda la metáfora (recuérdese el "in exercitu Amoris militare" de la traducción catalana del De amore libri tres de Andreas Capellanus [Pagès, 234]; cf. "Quare cupidin militaverim", Arias y Arias, 110).

85 Micha 7.3: "Desiderium animae meae". El eco bíblico también será recogido por San Juan, Cántico, estr. 3: "Buscando mis amores / iré por essos montes y riberas".

86 La frase "la casa de mi padre" se asocia con la literatura amorosa y de consejos matrimoniales del XV en Castilla. Podemos mencionar, entre otras obras, los Consejos que un sabio daba a sus hijas antes de casarse (Admyte II, fol. 88v; fol. 89r): "Y tornarme he a la casa de mi padre a hazer mi vejez y muerte donde me crie y hize mi niñez"; "Ya sabes señor q<ue no traxe al sino la fe y desnuda salli de casa de mi padre"; Tragicomedia de Calisto y Melibea, 1514 (Admyte II, fol. 47v): "Avn q<ue al p<resente no fuessemos sentidos: amanesceria en casa de mi padre terrible sospecha d<e mi yerro"; idem. 1507 (Admyte II, fol. 67v): "Si[ ]no hu<ndire co<n alaridos la casa de mi padre"; Pierres y Magalona (Admyte II, fol. 20r): "E ya vos sabeys que sin vos no podia biuir en casa de mi padre en donde yo auia todos los plazeres deste mundo"; idem, fol. 48v: "Yo soy aquella q<ue vos dexastes sola dentro del mo<nte dormiendo. E la q<ue vos sacastes de casa de mi padre el rey de Napoles".

87 Un eco de este pensamiento se encuentra en los Carmina Burana ("Rumor letalis"): "Quod agis, age tenebris, / procul a fame palpebris / letatur amor latebris / et dulcibus illecebris / cum murmure iocoso. / Nulla notavit / te turpis fabula / dum nos ligavit / amoris copula; / sed frigescente / nostra cupidine, / sordes repente / funebri crimine" (Arias y Arias, 148).

88 La lamentación de la joven puede insertarse dentro de los lamentos amorosos abundantísimos en la poesía latina medieval (por ejemplo el "nigra sum sed formosa"). A su vez, la referencia a la pérdida de honra y honor emparenta el pasaje con las quejas de las protagonistas femeninas de las ficciones sentimentales, para quienes la "honra" (privada y pública"), con el contexto general del matrimonio, es tema prioritario (vid. Cortijo, La ficción sentimental)). Para la lamentación de la doncella embarazada, vid. Carmina Burana 126.

89 Thren 1.12: "Videte si est dolor sicut dolor meus".

90 'Luna': en latín, 'maria promittebas et montes et universa quae coeli ambitu continentur’ (‘me prometías el mar y las montañas y todo lo que el mundo se pudiera contener’). La expresión es proverbial en latín, por ejemplo Salustio, Bellum Catilinae 23.2, hablando de Fulvia: "Repente glorians maria montisque polliceri coepit". Esther 13.10: "Quidquid coeli ambitu continetur".

91 Un eco de esto puede verse en Andreas Capellanus, De amore libri tres 1.6: "Dicitur autem amor ab hamo verbum quod significat capere vel capi nam qui amat captus est cupidis ungulis aliusque suo capere desiderat hamo".

92 El motivo de la nave de amor es metáfora de uso común en la erótica medieval latina. Vid. Carmina Burana, "Dum Diane vitrea": "Ut vaga ratis per equora / dum caret anchora, / fluctuat inter spem et metumque dubia / sic Veneris militia" (Arias y Arias, 130). Para navis como cunneum, vid. el Glossarium Eroticum. En Boncompagno, Rhetorica novissima, 9.2.21, al tratar de las metáforas, hay una curiosa referencia a unos cantos populares italianos en donde se usa este motivo de la ‘nave’ con intención erótico-burlesca: "Ioculatores tam in compositionibus cantionum quam in modis loquendi omni tempore transumere omnia moliuntur. Sclavo quidem Barensis, ingeniosus in idiomate materno transumptor, in quadam cantione amicam suam transumpsit in navem, ornamenta, que sibi dederat in anchoras et apparatus puppis, et contradictionem et inobedientiam ipsius in ascensum prore ad ursam, postribulum de quo illam traxerat in portum, et solam camisiam, quam habebat in unum filium. Ioculatores etiam alii magnam clericam transumunt in aream et parvam in monetam, cappam monachalem transumunt in amphoram, in corbem, in lagenam, in hydriam, in metretam".

93 Como en el caso anterior (vid. ‘;plorans ploravi’, nota 78), se utiliza la estructura de la figura etimológica:, y otra vez calco de una expresión que aparece en los Salmos: Psal. 39.2: "Expectans expectavit Dominum".

94 Psal. 37.11: "Et lumen oculorum meorum".

95 La referencia al olivo como señal de la paz se basa en Gen. 8, 10 et ss.: "Expectatis autem ultra septem diebus aliis rursum dimisit columbam ex arca / at illa venit ad eum ad vesperam portans ramum olivae virentibus foliis in ore suo intellexit ergo Noe quod cessassent aquae super terram". Nótese también que las referencias posteriores a la ‘tórtola’ y las ramas secas y verdecidas en que se posa, remiten a esta cita.

96 Para el motivo de la tórtola viuda en la literatura española, vid. Calvert. El Bestiario de Aberdeen (fol. 32r) indica lo siguiente sobre la tórtola: "In silvis, que etiam hyemis tempore deplumata, in truncis arborum cavis habitare perhibetur. Turtur etiam nido suo ne pullos suos incurset lupus, squille folia superiacit. Novit enim quod huiusmodi folia lupi fugere consueverunt. Fertur enim turtur ubi iugalis proprii fuerit amissione viduata per talem usum thalami et nomen habere coniugii eo quod primus amor fefellerit eam dilecti morte deceptam, [quoniam] et infidelis ad perpetuitatem fuit et amarus ad gratiam, qui plus doloris ex morte, quam suavitatis ex caritate generaverit. Itaque iterare coniunctionem recusat, nec pudoris iura aut complaciti viri resolvit federa, illi soli suam caritatem reservat, illi custodit nomen uxoris". Aún más curioso, en este Bestiario la ‘tórtola’ aparece inmediatamente después del ‘halcón’ y la ‘paloma’ las tres aves a las que dedica importancia especial la Rota Veneris. Tras la tórtola aparecen la palmera y el cedro, metáforas que también aparecen con frecuencia en la Rota para indicar la belleza femenina. Con este pasaje muestra un curioso paralelo el Cántico de San Juan de la Cruz, estr. 34: "La blanca palomica / al arca con el ramo se ha tornado; / y ya la tortolica / al socio deseado / en las riberas verdes ha hallado". Los motivos de la rama verde-seca/amor son también de aparición frecuente en la lírica gallego-portuguesa. Véase, por ejemplo, de Nuno Fernandez Torneol "Levad amigo, que dormides as manhanas frias", donde se lee: "Do meu amor e do vosso en mêt’avyâ / vos lhi tolhestes os ramos en que sijam, / leda mh and’eu. / Do meu amor e do vosso y enmentavâ: / vos lhi tolhestes os ramos en que posavâ, / leda mh and’eu. / Vos lhi tolhestes os ramos en que sijam, / e lhis secastes as fontes en que beviâ, / leda mh and’eu" (Oliveira ed. 103); o de D. Denis la composición "Ay flores, ay flores do verde pyno": "Ay flores, ay flores do verde ramo, / se sabedes novas do meu amado! / Ay Deus, e hu é?" (Oliveira ed., 111).

97 Curiosamente, tras esta carta se copia en el ms. de la Rota Veneris Roma, Biblioteca Angelica, 505, fol. 12v un grupo de dos cartas espúreas (vid. Apéndice II, III para mi traducción), basada en un pasaje de la Rhetorica antiqua (Purkart ed., 53-54).

98 Conviene recordar que la literatura de burla de religiosas, de origen medieval, se difunfió sobremanera en España durante el Renacimiento. Vid., entre otros, los poemas de este tipo en el manuscrito poético Fuentelsol (fray Melchor de la Serna, Sátira contra las monjas, Labrador ed., 139 y ss.) o los Diálogos de las mujeres de Cristóbal de Castillejo. En la literatura medieval española abunda su presencia. Indico, a modo de ejemplo, un caso con vinculaciones sentimentales, el Tratado y despido a una dama de religión, obrita sentimental de Francisco de la Torre, del siglo XV, y las numerosas muestras poético-populares (Frenk ed.: "Cuando chiquitica / yo entré en un convento, / de tanta alegría / yo me quedé dentro. / Pero la alegría, / pronto se acabó: / casadita, sí; pero monja, no"; "Dise mi madre / que me meta monja, / que me dará frayle / cual yo lo excoja"; Romanceiro Xeral de Galicia: "Yo me quería casar con un muchacho barbero / y mis padres me querían monjita del monasterio. / Y un día, yendo a paseo, me encontré con mi convento; / salieron todas las monjas vestidas de blanco y negro, / con las velas encendidas, parecía un entierro. / Me agarraron de la mano, me metieron para adentro; / me empezaron a quitar las alhajas de mi cuerpo; / me quitaron la sortija, me quitaron lindos pendientes, / me quitaron el cabello, que era lo que más sentía, / que lo quería dejar a mi novio de recuerdo"[(Valenciano ed., 281]).

99 La tórtola, de aparición frecuente en los bestiarios medievales y en la literatura amorosa medieval, en latín y vernáculo, también aparece en el Cantar de los cantares bíblico: Cant 1.9: "Pulchrae sunt genae tuae sicut turturis collum tuum sicut monilia"; 2.12: "Flores apparuerunt in terra, tempus putationis advenit, vox turturis audita est in terra nostra". En los Castigos y documentos para bien vivir, de Sancho IV (BNM, ms. 6559) (Admyte II, fol. 203r) se lee: "E muchas bestias hay que aborresçen nat<ural mente e adult<erio asy com<mo la tortola q<ue nu<nca toma mas de vn marido & despues quelo pierde sienpre lo llora & nunca posa en arbol verde segu<nd que dize el ph<ilosopho".

100 El cuco es figura que se relaciona con el engaño amoroso y el adulterio. En las Vidas paralelas, de Plutarco, en traducción de Juan Fernández de Heredia (Paris, Nationale, Esp.72) se relaciona al azor y al cuco en un pasaje curioso: "& alas cosas q<ue uolan qua<ndo so<n muertas no las toma<n mas las aguilas / & los açor<es / & aun los cucos mata<n las aues biuas" (Admyte II, fol. 104r).

101 Matt. 26.38: "Tunc ait illis tristis est anima mea usque ad mortem sustinete hic et vigilate mecum"; Marc. 14.34: "Et ait illis tristis est anima mea usque ad mortem sustinete hic et vigilate".

102 Entre 11.1 y 12.1 se copian en el ms. de la Rota Veneris Roma, Biblioteca Angelica, 505, fol. 12v, dos cartas en las que se hace una curiosa referencia al motivo de Tristán e Isolda y que estudia Purkart (ed., 54-55) (vid. Apéndice, IV, V para mi traducción).

103 Psal. 126: 1: "Canticum graduum Salomonis nisi Dominus aedificaverit domum in vanum laboraverunt qui aedificant eam nisi Dominus custodierit civitatem frustra vigilat qui custodit eam".

104 'Sembrar en la arena' dice la expresión latina; vid. supra nota 51.

105 Son varios los motivos tópicos en el diálogo epistolar con la religiosa. Cf. los motivos del velo y la esposa de Cristo con la famosa disputa entre el escolar y la monja (Raby, 1934, I: 56): "Nupsisti Christo, quem non offendere fas est: / hoc velum sponsam te probat esse Dei/ […] Uxorem violare viri, grave crimen habetur: / est gravius sponsam me violare Dei", versos que obviamente se transgreden en la Rota Veneris. Para una composición castellana medieval en la misma vena (discusión amante-amada religiosa), vid. Fernando de la Torre, Tratado y despedida a una dama de religión.

106 Psal. 113.24: "Caelum caeli Domino terram autem dedit filiis hominum". Boncompagno, De amicitia 5: "Porro celum dicitur quia celatum est, quia celum celi domino terram autem dedit filiis hominum, unde non patent mortalibus ianue celestium secretorum".

107 Se trata de una hendíadis (‘que la miel y el panal’), basada en Psal. 18.11: "Desiderabilia super aurum et lapidem pretiosum multum et dulciora super mel et favum". Para el uso de la metáfora en la poesía religiosa medieval, cf. con la secuencia que recoge Raby (1927, 361): "Et ipsius comae tinctae regis uti purpura; / oculi ut columbarum, / genae tuae punicorum ceu malorum fragmina! / collum tuum ut columna, turris et eburnea; / mel et lac sub lingua tua, favus stillans labia!".

108 El episodio de la venganza de la mujer casada con el amante frente al marido se emparenta con la literatura de fabliaux y el motivo del cornudo (vid. ‘cuckold’-‘cornudo’; en Aarne-Thompson), así como con varios relatos del Decamerón de Boccaccio de la misma tradición (en especial para este tema de la monja la segunda novela del noveno día, sobre la abadesa descubierta en su affair con un sacerdote). Para los fabliaux, vid., entre otros, el de De la borgoise d’Orliens (Casas, 75 et ss.); para los cuentos boccaccescos, vid., entre otros, VII, 8. Vid. Boncompagno, Rhetorica antiqua 5.4 para el episodio de la abadesa y el sacerdote (así como la interpretación de Benson, 45 et ss.).

109 Tanto esta carta como la del viejo que se casa con mujer joven forman tipos literarios satíricos medievales, ya presentes en la literatura vernácula desde los fabliaux. En la literatura castellana del siglo XV curiosamente encontramos formulaciones contra ambos en el Corbacho de Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera (segunda parte, cap. XIII y especialmente tercera parte, cap. IX, "Quatro maneras son de casamientos"), otra obra ampliamente relacionada con el mundo sentimental castellano del siglo XV.

110 Boncompagno, Rhetorica antiqua, 4.1.2: "Scimus enim quod desiderium nostrum possident aliene, et plurimis grana dilectionis et fructus assidue conferuntur et nos amoris vestri pleam ventilamus".

111 Vid. una explicación del unguentum citrinum en el Cedrus del mismo Boncompagno (1.2): "Cedrus quidem est Libani fructus, qui propter aureum quem obtinet colorem et per quamdam saporositatem dominabilis acetositatis universos excedit in pulchritudinem fructus. Unde magnis viris et dominabus specialibus exhibetur. Infra ipsius nempe corticem contritum ponitur marmor cum aliquot speciebus ad bulliendum, sicque fit indecitrinum unguentum, quod facies subtiliat et clarificat dominarum et vulnerata corporis loca peculialiter cicatricat".

112 En latín la palabra es "bambacelli", de la que deriva el italiano ‘bambagello’, descrito en el Dizionario etimologico italiano (Battisti-Alessio) como "Panni per lisciarsi il volto col belletto".

113 El argumento misógino de los adornos femeninos es de larga tradición patrística. En la literatura latina remonta al famoso discurso de Catón (Tito Livio, Ab Urbe condita XXXIV, 2-4) en que se ataca el lujo griego-asiático de reciente importación a Roma. Para referencias en un contexto latino medieval, vid. A Wulff, Die frauenfeindlichen Dichtungen in den romanischen Literaturen. Para un contexto hispánico, vid. Eiximenis (Lo libre de les dones, XX, XXVIII, XXIV, XXIX) y, en especial, Arcipreste de Talavera (Corbacho, parte II, cap. III, basado, a su vez, en De casibus virorum illustrioum, de Boccaccio, parte I, cap. 18), así como La Celestina, para una época contemporánea a la de circulación de la edición de la Rota Veneris como texto impreso. Para su fortuna renacentista, vid. Cortijo en la edición del De historiae institutione dialogus de Sebastián Fox Morcillo.

114 Cant. 4.16: "Surge aquilo et veni auster perfla hortum meum et fluant aromata illius". Curiosamente el Bestiario de Aberdeen incluye los venti entre los términos tratados, donde el Aquilón y el Austro ocupan lugar destacado (fols. 29v-30r), con una explicación basada en Jeremías 1:14 e Isaías 49:2: "De aquilone et austro ventis. Aquilo frigidissimus ventus est. Ab aquilone inquit pandetur malum. Ibi sedes Sathane, inde ruine principium. Ventus aquilo gravis temptatio est, flatus aquilonis, suggestio temptationis, frigus negligentie torpor. Aquilo igitur venit, quando gravis temptatio mentem cuiuslibet invadit. Aquilo vero surgit, quando ab animo temptatio recedit. Ab aquilone inquit et mari, aquilo, temptatio, mare, mundus. Ab aquilone igitur et mari Christus suos congregat, cum a tumultu temptationum non tantum iustos sed etiam peccatores sequestrat. Ponam inquit sedem meam ad aquilonem et ero similis altissimo. Sedem ad aquilonem ponere desiderat, quem penna superbie sursum levat, esse similis altissimo concupiscit, qui illi cui subesse debet per arrogantie spem se equalem facit. Et plus dicam non tantum se magistro suo equiparat sed etiam se illo meliorem esse putat. Cecidit diabolus cum se exaltare voluit, humiliatur homo cum se exaltare concupiscit. Auster calidissimus est ventus. Deus inquit ab austro veniet. Ibi sedes altissimi. Ibi dilectionis ardor. Inde sinceritas veritatis. Auster a serena regione procedit, quia deus in serenitate morum requiescit. Ibi pascit. Ibi cubat. Ibi quies mentis. Ibi contemplationis refectio. Auster sancti spiritus graciam designat. Flatus austri benignitatem spiritus sancti. Calor amor. Auster igitur venit, quociens gracia sancti spiritus mentem cuiuslibet ascendit. Surgit, quociens a mente gracia recedit. Deus inquit ab austro veniet. Ab aquilone diabolus, a austro deus. Ille tenebras ignorantie inhabitat, iste serenitatem caritatis amat. Frigus aquilonis, poros carnis restringit, calor austri, clausos aperit. Quod enim frigus avaricie stringendo retinet, apertis elemosine manibus caritas larga prebet. Penna siquidem vetus in infernum mergit, nova vero, animum ad celestia desideranda sustollit. Peccata enim gravant, virtutes vero sublevant". De nuevo el Cántico de San Juan de la Cruz muestra curiosos paralelos con el texto (estr. 17): "Detente cierço muerto. / Ven austro, que recuerdas los amores, / aspira por mi huerto, / y corran tus olores, / y pacerá el Amado entre las flores".

* A partir de aquí comienzan las cartas añadidas en la edición incunable con respecto a las versioens manuscritas.

115 Que Boncompagno podría no estar tan ajeno a la realidad como parece indicar la ficcionalidad de su obra lo demuestra el curioso paralelo entre esta carta de la Rota Veneris y la de William of Hoo: "Greeting etc. A little pauper woman, A. de B., came to me in tears and made a complaint that C. de D. some time ago contracted marriage with her by exchange of words expressing consent de presenti; later a case was brought between them before the Commissary of E. exercising jurisdiction by authority of the Ordinary. After discussion of the merits of the case,he adjudged the aforesaid C. de D. (Ivo) to the same woman as her husband by a definitive sentence, as we see more fully contained in the written up on this matter and sealed with the Official's seal. But the same C. transferred to the town of H. with the intention of evading the aforesaid sentence and married, as it is said, another woman to whom he holds assiduously "de facto" (since he could not do it "de iure") to the grave danger of his soul and the scandal of very many. We therefore ask you, in the interest of mutual cooperation and for the salvation of the souls imperilled thereby, to warn the aforesaid C., and induce him as effectively as you can, to give up this adulteress, if he has her, and then to receive back the said A. as his wife and treat her with marital affection; otherwise you should compel him to do this by sentencing him to suspension and excommunication from day to day as necessary. You should then signify to us how you have executed our request on God's account by your letters patent, etc." (Gransden, 124).

116 ‘Dos todavía yacen en la cuna’ dice el texto latino.

117 Vid. para más formulaciones del tópico del animat ubi amat y la transformación e impresión memorística Serés, 156 et ss. Para el tema de la unión de las almas, vid. la fuente original platónica en Fedro 255d.

118 Recuerdo de Cant. 2:7 et ss. ("Adiuro vos filiae Hierusalem, etc.") y 8:4.

119 Cant. 2:6 ("Leva eius sub capite meo et dextera illius amplexabitur me") y 8:3 ("Leva eius sub capite meo et dextera illius amplexabitur me").

120 De nuevo se muestran similitudes entre el pasaje de los celos de las amantes rivales y el Cántico de San Juan de la Cruz (estr. 18), cuya base es el Cantar de los cantares bíblico: "¡O ninfas de Judea! / en tanto que en las flores, y rosales / el ámbar perfumea / morá en los arrabales / y no queráis tocar nuestros umbrales".

121 Cf. este apartado con el motivo del gelos provenzal y románico. Vid. Rodríguez de Velasco.

122 El Bestiario de Aberdeen, al hablar de aspides, indica en el fol. 68r: "Fertur autem cum ceperit pati incantatorem qui eam in quibusdam carminibus propriis evocat ut eam de caverna producat, illa cum exire noluerit unam aurem in terram premit, alteram cauda obturat et operit, atque voces illas magicas non audiens, non exit ad incantantem". Vid. también Plinio, Naturalis Historia, XXV, 85 y la fuente de todas las citas anteriores, Isidoro, Etymologiae, XII, IV, 12 ("Aspis vocata, quod morsu venena immittat et spargat; enim Graeci venenum dicunt, et inde aspis, quod morsu venenato interimat. Hujus diversa genera, et species, et dispares effectus ad nocendum: fertur autem aspis, cum coeperit pati inca").

123 Un curioso sermón de San Bernardino da Siena (sermón XXVII) insiste en este particular (datado en 1427), aunque con consejo contrario al de Boncompagno: "Moreover, each should seek above all for goodness [in his spouse], and then for other advantages; but goodness first, goodness first of all. Consider now and think of such as choose their wives for other reasons; for example, of such as take a wife for her good dowry's sake; if then they be affianced, and the dowry come not, what (do you think) shall be the love betwixt them both? A love stuck together with spittle! Nay, even though the dowry come in due time, yet is this an inordinate love, for you have not looked to the true aim; many a time has money driven men to do many things whereof they have afterwards bitterly repented. Wherefore I say to you, lady, take not for your husband the man who would fain take your money and not your self; take rather him who would take you first and afterwards your money with you; for if he love your money more than you, you are in evil case".

124 En la literatura clásica se encuentran referencias al respecto (Horacio, Epist. 52 et ss.: "O cives, cives, quaerenda pecunia primum est; virtus post nummos!"). La tradición de la alabanza del dinero es también frecuente en la literatura goliárdica medieval. Vid. al respecto su influjo en el Libro de Buen Amor (estrs. 489-95): "Mucho faz el dinero, e mucho es de amar, / al torpe faze bueno e omne de prestar […] quanto más algo tiene es más de valor, / el que non ha dineros non es de sí señor" (estrs. 490-91). Al contrario se declara Capellanus (que cito por su traducción catalana): "Car aquell qui de nenguna prous fembra e maiorment de la horde de pus nobles demana amor, molta bona fama lo deu exalsar, e que l coue esser guarnit de tota cortesia (curialitas)" (xxi).

125 La invectiva que sigue contra los viejos (con raíces en la escena cómica greco-latina) no se acomoda bien con De malo senectutis et seni, del mismo Boncompagno, en donde se ofrece un tratamiento más humanitario de los ancianos. En esta obra se dedica un apartado (4.1 et ss.) a las penae senectutis, que está directamente relacionado con el pasaje de la Rota Veneris: "Senibus etiam caligant oculi, rubescunt palpebre, supercilia reflectuntur, dentes cadunt, gingiue marcescunt de quibus fetidus progreditur odoratus. Item quidam crepant, unde cum artificioso lumbari uix retinent intestina. Item quidam in uasis seminalibus portent sarcinam ponderosam, que consueuit hernia nominari. Item aliqui senes lacrimas producunt inuiti propter debilitatem uirtutis retentiue. Multi nempe senes sompno grauantur, qui cum sedent uel eunt dormitare uidentur. In quibusdam etiam senibus plus ponderant capita quam partes extreme, pro eo quod nerui, qui cerebro sunt annexi, usque ad scapulas extenduntur et delitescunt et lubricantur usque ad renum compaginem, unde plurimi senes taliter incuruantur quod fere usque ad genua ceruices inclinant. Quibusdam autem senibus paraliticantur membra, unde quidam eorum agitant capita et quidam habent manus tremulas. Quibusdam inflantur crura, tumescunt pedes, quos frequenter inuadit et occupat nobilis et generosa podagra. Item quidam senes, quando uolunt loqui, balbutiunt propter defectum dentium, qui plectrum lingue iuuare non possunt ad uerba formanda" (4.3). El apartado 5, por añadidura, se dedica a uxores senium, que merece la pena transcribirse en su totalidad: "DE UXORIBVS SENUM. Uxores eorum nauseant et fastidiunt quando illas amplexari attentant eisque prehere satagunt oscula saliuosa. Item die noctuque timescunt ne in hortis eorum plantetur cucurbita hortulana, et licet res non perducatur in actum, nichilominus tamen fama circumquaque laborat. Item si filios habuerint, non ascribitur eis generatio set probitatibus uicinorum. [6.] Demum senectus alia est abhominabilis, alia derisibilis. Abhominabilis est quando senes contempnuntur ab uxoribus, uilipenduntur a filiis et relinquuntur penitus ab amicis, quia nemo est qui cum eis loqui uelit uel conuersari dignetur. Derisibilis est quando senes dicto uel facto incipiunt stultiçare, unde cadunt in fabulam populorum. Inter genera siquidem penarum, computari possunt contumelie atque improperia que senibus a iunioribus et ab aliis inferuntur. [7.] Item notandum est quod quidam sunt ualde senes, set non apparet in eis manifesta senectus. Nam et alii sunt qui propter superhabundantiam flegmatis rerumque necessariarum defectum aut propter diuturnos labores, paupertatem et infirmitatem, ualde senes esse uidentur et nondum ad annum quinquagesimum peruenerunt. Discites autem, quibus omnia respondent ad uotum et renouare possunt frequentius indumenta, non sine causa reiuvenari uidentur, quoniam licet habitus non immutet naturam, exornat tamen exterius absque corruptione subiectum". Para un pasaje castellano semejante, vid. el ya referido del Arciprete de Talavera (Alfonso Martínez de Toledo) (trercera parte del Corbacho, cap. IX, "Quatro maneras son de casamientos"): "¡Mala vejez, mala postrimería te dé Dios, viejo podrido, maldito de Dios e de sus santos, corcobado e perezoso, sucio e guagajoso, vellaco y enojoso, pesado más que plomo, áspero como caçón, duro como buey, tripudo como ansarón, cano, calvo e desdentado". La fortuna de este motivo en la literatura dramática de los siglos XVI y XVII es enorme. Recordemos sólo el caso de I Suppositi de Ariosto (h. 1519) y sus traducciones-adaptaciones al latín, castellano y portugués de Juan Pérez Preteyo (Suppositi, h. 1540), Sá de Miranda (OS Estrangeiros, ¿h. 1528?) y Lope de Rueda (Comedia de los engañados, d. 1540); o la comedia El tutor de Juan de la Cueva (fines siglo XVI).

126 El motivo de la burla del viejo enamorado o del marido viejo es abundantísimo en las tradiciones líricas clásica y medieval (con su antecedente en Plauto, vid. nota anterior). Hugo de Orléans y su "Dives eram et dilectus" cuenta como una de las más afamadas (Arias y Arias, 50). En la literatura medieval vernácula quizá deba mencionarse la Confessio Amantis de John Gower (1390-93), cuyo protagonista, Amans, es precisamente un inveterado viejo enamorado a quien Venus, Cupido y el sacerdote Genius confiesan de sus pecados amorosos y que acabará pefiriendo el amor de Dios al amor humano. Conviene recordar que De amore libri tres de Andreas Capellanus es también parte del mismo tópico. En fechas contemporáneas a las de recepción del texto impreso de la Rota Veneris, es de destacar la figura de Ariosto (Suppositi) y su nuevo teatro urbano, que recoge con profusión la figura del pretendiente de edad avanzada, sobre el que caen las burlas de otros pretendientes y de los sirvientes. Vid. Cortijo ed. (Los Supuestos) para la recepción de este motivo en el XVI teatral español latino y vernáculo y para las fuentes en el teatro clásico y en la comedia dell'arte renacentista. Vid., entre otros muchos ejemplos posibles, la famosa condena de viejos y viejas enamoradas en la Carta de guia de casados de D. Francisco Manuel de Melo: "Dizia um nosso grande cortesâo que havia três castas de casamento no mundo; casamento de Deus, casamento do diabo, casamento da morte. De Deus, o do mancebo com a moça. Do diabo, o da velha com o mançebo. Da morte, o da moça com o velho. Ele certo tinha razâo, porque os casados moços podem viver com alegria. As velhas casadas com moços vivem em perpétua discórdia. Os velhos casados com as moças apressam a morte, ora pelas desconfianças, ora pelas demasias" (26).

127 La curiosa cita se puede explicar quizá refiriendo a Palma, del mismo Boncompagno, 45.4, donde se hace un catálogo de los vicios atribuidos arquetípicamente a las diferentes nacionalidades ítalas. Entre ellos se lee: "Calabritanos inermes, Apulos pusillanimes et Sardos zelotipie, vitio et conditione servili esse proscriptos totus predicat orbis".

128 De nuevo la referencia a cuculus (cuco, cuerno, cornudo) y cucurbita (calabaza) se explica por referencia a la Rhetorica novissima de Boncompagno, 9.2.20: "Mulieres quadam fictitia dolositate mirabiles faciunt transumptiones, et nihil est in actibus amoris, quod per vocem vel gestum non transumunt. Maritos enim vel amasios aliquando hircos, aliquando arietes, aliquando tauros, aliquando cervos appellant, et tacito substantivo aliqua derisorie dicit: "Meus pascit in pratis" vel "misi eum Cornetum" vel "Cornacanum" et "ego faciam sibi oleum de cucurbita hortulana". Item quandoque dicitur de scholari studente, qui domi reliquit uxorem, quod fundum Cornelianum incepit noviter possidere, et quod nuper in horto suo plantata sit cucurbita hortulana. Transumunt etiam femine animalium cornua in coronas et diversificant genera cornutorum. Sed queri potest quare cornua, cucurbita et cuculus significent pudorem mariti, cuius thorum uxor violare presumit. Responderi potest, quod hec fuit inventio lascivorum, qui semper moliuntur aliorum verecundiam geminare. Cornua quidem ornamenta sunt animalium, sed per contrariam transumptionem coniugatorum vertices dehonestant. Infamia namque cucurbitatis ad modum cucurbite cito crescit, et cuculus est avis apta derisioni, ex eo quod in suo cantu cucurbitationem vel cucurbitam geminando primam sillabam reiterare sine aliqua intermissione videtur. Nam per talium rerum improperia frequenter inimicitie capitales et homicidia perpetrantur". Obvia referir a los textos evangélicos para el motivo de la corona de espinas, también abundantemente utilizado en los poemas medievales de la Pasión.

129 Sobre este episodio en ciernes de arrepentimiento vid. ahora Obermeier, donde se estudia la tradición de la auto-crítica autorial en la literatura medieval.

130 ‘Cortesía’: ‘urbanitas’en latín, que no es exactamente ‘curialitas’.

131 Quizá no resulte descabellado poner estas palabras en relación con La Celestina I, IV: "PÁRMENO. No curo de lo que dices, porque en los bienes mejor es el acto que la potencia y en los males mejor la potencia que el acto. Así que mejor es ser sano que poderlo ser. Y mejor es poder ser doliente que ser enfermo por acto y, por tanto, es mejor tener la potencia en el mal que en el acto".

132 No me resisto a señalar la relación de este amor verdaderon y falso con el tema del buen/mal amor, de honda raigambre medieval e hispánica.

133 Sobre la seña también se pronunciara Boncompagno en su Rhetorica novissima, 9.2.23, con amplias referencias eróticas: "Muti, naufragi a litore vel portu distantes, egri, qui loqui non possunt, captivi et amatores, qui loqui non audent, obsessi et religiosi, per gestus vel indicia seu nutus suos effectus transumunt, per tussiculam simulatam; cum agitatione capitis atque risu transumunt viatores homines de Rivo cornaclario in antecessores eorum, qui catulam comederunt. Unde quamplures ibi iam fuerunt acriter verberati".

134 En "De coniecturalibus argumentis" (Rhetorica novissima, 7.2) se indica: "Genera coniecture sunt quatuor, videlicet presumptio, indicium, signum et opinio". También, en 7.2.4: "Indicium est verisimilis ostensio perpetrate vel perpetrande rei". En 7.2.8 se encuentra otra explicación para el canto como indicio: "Evidentes ostensiones iudicii sunt frequentissima loci visitatio, politio, cantus, confabulatio, illatio minarum, preparatio armorum, sanguinolentus ensis, absentatio, fuga, vestigia pedum, rerum ablatarum inventio, largitio expensarum preter solitum et excusatio timorosa".

135 En 7.2.5: "Signum est per quod actu et non voce ostenditur, quod de aliqua re fit vel fieri debet". Vid. también 7.2.9: "De diversitatibus signi: Signi diversitatibus sunt splendor ignis, nudi gladii ostensio, vexilli erectio vel depressio, strepitus, elevatio brachii, motio capitis, clamor, manus agitatio, digiti extensio, pulsatio campanarum, cornuum et tubarum clangor, tinnitus cymbalorum, sonus tympani, et modulatio fistularum. Muti vero propter loquele defectum et monachi pro silentio conservando innumerabilia signa faciunt et ostendunt. Omnes autem probationes argumentorum, que de presumptione, iudicio atque signo proveniunt sub opinionis iudicio remanebunt".

136 Boncompagno ha recurrido al final de su Rota Veneris a una formulación neoplatónica de la teoría amorosa. La transformación fisiopsicológica del amante se completa cuando éste fija en su pensamiento la imagen del amado y la transmite a sus espíritus vitales y sangre, y ésta, al volver al corazón, imprime en éste la imagen del amado. El sonido originado en el proceso (suspiro), no hace sino indicar que el cambio se ha producido. No es otra cosa la que años después expresara Lorenzo el Magnífico en su famoso "Amorosi sospiri, i quali uscite / del bianco petto di mia donna bella" (Serés, 185-87).

137 Garbini indica con acierto una fuente para este pasaje en el De amore I: "Sunt enim quidam qui in dominarum aspectu adeo loquendi vigore ammittunt, quod bene concepta recteque in mente disposita perdunt nec possunt aliquid ordine recto proponere quorum satis videtur arguenda fatuitas" (95).

138 Sap. 9.4: "Da mihi sedium tuarum assistricem sapientiam".

139 Purkart indica (106) que por esta razón se quemaron copias del Cantica en monasterios cistercienses franceses en los siglos XII y XIII. Igualmente, señala como referencia el siguiente texto de Leandro de Sevilla (Regula, Migne ed., Patrologia Latina LXXII, 873 et ss.): "Cantica canticorum juxta auditum aurium ne sentias, quia carnalem illecebram terreni amoris insinuant, quae per species actionis Christi et Ecclesiae charitatem figurant. Merito a veteribus isti libri prohibiti sunt legere carnalibus, hoc est, Heptateuchum et Cantica canticorum, ne dum eos spiritualiter nesciunt libidinis ac voluptatum incitamento solvantur".

140 El final de la obra queda, pues, inscrito en la burla pseudo-humanista: frente a las cartas del estilo Heroides ovidianas (y su continuación en las epístolas amatorias medievales por ellas influidas) se ofrece un simple carteo epistolar ad familiares, en la órbita más bien ciceroniana. Para este último tema, vid. el ahora reciente libro de Neiva.

141 La misma carta, con ligerísimas variantes, aparece en München, Bayerische Staatsbibliotheck, Clm 14736, fol. 93v. Vid. Purkart, 50). Las dos, a su vez, están copiadas en el ms. al final del texto de la Rota Veneris.
 
 
 
 
 

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